La enfermedad coronaria y, por lo tanto, el riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio pueden estudiarse mejor gracias a un nuevo método. Este es fruto de un estudio de la Universidad de Edimburgo.

El nuevo método consiste en la combinación de dos técnicas de imagen: TC y PET.

La TC, o tomografía computarizada, es un procedimiento diagnóstico que utiliza un equipo de rayos X especial para crear imágenes transversales del cuerpo.

La técnica “no causa dolor”, aclaran y comentan que normalmente se emplea para explorar huesos fracturados, casos de cáncer, coágulos de sangre, hemorragias internas y signos de enfermedad cardiaca.

Combinar ambos procedimientos ofrece una gran precisión.

Desde el Centro de Patología de la Mama indican que el PET permite estudiar y cuantificar los procesos bioquímicos y funcionales y la TC los aspectos morfológicos o estructurales.

CALCIO EN LAS ARTERIAS

La Sociedad Española de Cardiología precisa que los pacientes con un proceso de calcificación activo en las arterias coronarias presentan un riesgo más elevado de sufrir un ataque cardiaco. La acumulación de calcio en las arterias, que provoca que se endurezcan, surge debido al daño que causan los distintos factores de riesgo cardiovascular como el tabaquismo, la hipercolesterolemia o la diabetes.

El organismo trata de defenderse de estas agresiones y genera una respuesta que consiste en la inflamación de las paredes arteriales y en la activación de un proceso de cicatrización y calcificación.

Por lo tanto, el calcio es un importante marcador de enfermedad coronaria.

El nuevo método de estudio, que combina las técnicas de imagen TC y PET, incluye la inyección de un radio marcador llamado 18-Floruro de sodio (18F-NaF).

Este permite diferenciar las calcificaciones de nueva formación de los depósitos de calcio antiguos.

Las calcificaciones recientes entrañan un riesgo mayor de infarto.

Los resultados de la investigación muestran que esta molécula estaba claramente aumentada en las placas de las arterias coronarias de los pacientes que habían sufrido un mayor número de problemas cardiovasculares.

“Es un trabajo interesante, ya que demuestra que es posible estudiar si la enfermedad de las arterias coronarias presenta inflamación activa. Este marcador abre nuevas vías de investigación para realizar otros trabajos que nos permitan reafirmar su utilidad en la práctica clínica”, comenta José Juan Gómez, presidente de la Sección de Imagen Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología y cardiólogo del Hospital Clínico de Madrid.