Las autoridades de EE.UU. reforzaron esta semana la seguridad en su frontera con México, tras la fuga en este país de al menos 132 presos de una cárcel en Piedras Negras, ciudad fronteriza con el estado de Texas.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por su sigla en inglés) de Estados Unidos aseguró haber incrementado en los últimos días el número de efectivos destinados al área más próxima a la cárcel como medida de precaución.

Aun así, «no hay constancia de que ninguno de los fugados haya tratado de traspasar la frontera», aseguró a Efe un portavoz de la agencia federal, Rick Pauza.

La agencia estadounidense destacó también su coordinación con las autoridades mexicanas, que han destinado unidades del Ejército y las policías federales, estatales y municipales a las zonas cercanas a la prisión.

Del lado estadounidense de la frontera, la policía del estado de Texas también aumentó el número de agentes en la zona y aseguró haber mantenido el contacto con el resto de autoridades, detalló a Efe su portavoz Tom Vinger.

El secretario de Seguridad Pública del norteño estado mexicano de Coahuila donde se encuentra la prisión, Jorge Luis Morán, pidió apoyo a EE.UU. para tratar de ubicar y capturar a los fugados.

Se trata de una de las fugas más importantes de cárceles mexicanas, y la segunda mayor en cinco años después de la del penal de Nuevo Laredo, de donde se evadieron 141 internos en diciembre de 2010.

Por cada uno de los presos escapados anoche, las autoridades mexicanas ofrecieron una recompensa de 200.000 pesos (15.600 dólares ó 11.445 euros).

En la cárcel, con capacidad para más de 800 reos, estaban recluidas ayer, antes de la fuga, 734 personas.

EFE

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