No me refiero a la ácida división entre republicanos y demócratas. Ni a la tirria entre fundamentalistas musulmanes y países occidentales. Mucho menos a la división entre ricos y clase media.

La odiosa división que nos lastima es entre el 1% de los pícaros y el 99% de nosotros los ingenuos.

Mi primo Belarmino cayó perdidamente enamorado de una chica de generosos pechos, mirada color “cielo azul profundo”, cabellos rubios como el “trigo” y unos dientes tan blancos como un “vaso de leche entera”, y como si lo anterior fuera poco, virgen –“cero millas”- nueva de paquete.

No sobra aclarar que el 99% de la relación fue por Internet.

Se conocieron personalmente cinco días antes de la boda. ¡Qué bombón el que se levantó el suertudo del Belarmino!

Superada la noche de bodas, el Belarmino me citó al lobby del hotel.

  • Primo, metí las patas.

  • Primo, te felicito, por lo menos metiste algo.

  • Te contaré. Antes de meterse a la cama, ella se quitó la peluca rubia, se extrajo los lentes de contacto azules, colocó entre una vaso sus dentaduras de plástico, se arrancó de dos tirones las pestañas postizas y noté que tanto en su vanguardia como en su retaguardia se ocultaban voluminosos implantes de silicona.

  • ¿Y le reclamaste?

  • Le pregunté de frente: “¿No tienes nada natural?”. Ella me respondió: “¡Ay!! con tantas carreras olvidé contarte que tengo un hijo natural”.

Moraleja: Que lo estafen a uno se volvió “tan natural”.

Si un banco decide cargar $1 dólar a sus 30 millones de clientes. Nadie tiene tiempo para protestar por un pinche dólar. ¿Resultado? El banco se embolsilla en un día $30 millones de dólares, de manera “tan natural”.

En la tele se ven mensajes tan desgarradores que le conmueven a uno hasta la glándula pituitaria. Para poder dormir en paz (con la conciencia y con la señora) uno dona $50 verdes dólares, que van a engordar los bolsillos de unos vivos como la “Fundación Nacional de Veteranos Discapacitados” (DVNF) que recogió millones, en su nombre, pero sin beneficiar a los veteranos.

¡Somos unos cretinos! Confundimos el privilegio de vivir en un país con un sistema de libre empresa (donde se opera de buena fe) con padecer un sistema donde los vivos se aprovechan de la ingenuidad de los despistados y nos engañan, de la “manera más natural” y –como si fuera poco- con total impunidad.

Si cuando donas dinero a una causa noble, sientes maripositas de felicidad en el bajo vientre, pon mucha atención.

La Sociedad Americana del Cáncer firmó con InfoCision, un contrato donde acepta recibir el 44% de los fondos que esta firma de telemercadeo recaude, en su nombre.

Para ayudarlos, la Sociedad del Cáncer aprobó que los tipos de telemercadeo, afirmaran que el 70% de lo recolectado favorecería, directamente, sus programas de investigación contra el cáncer.

En el 2010, InfoCision organizó una cadena de cartas que le permitió atraer a miles de voluntarios, con cuya ayuda se logró recaudar, $5.4 millones de dólares.

Al final, la Sociedad Americana del Cáncer no olió ni un centavo, antes bien, en el colmo de la inversión de valores, le debió girar a los tipos del telemercadeo $113.000, por “servicios prestados”.

¡Qué tumbada tan natural!

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(fin)

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VERBATIM

“Es mejor dar que recibir”

Frase atribuida a un Boxeador.

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