Tacones los hay para todos los gustos. Desde los «manolos» de vértigo, pasando por el matrimonio rojo y negro de los míticos Laboutin o las cómodas cuñas de Salvatore Ferramagno. Con unas piernas bonitas, cualquier zapato sentará bien, pero con un buen par de tacones, cualquier mujer puede transformar un «look» simple y aburrido en otro sexy y sofisticado.

Desde los vertiginosos ‘Manolos’ pasando por la comodidad de las cuñas ideadas por Salvatore Ferramagno, existen tacones para todos los gustos y pies. Objetos de deseo de hombres y mujeres, estos zapatos tienen también multitud de detractores debido a su incomodidad; aunque lo cierto es que el porte y la elegancia de un buen par de tacones pueden transformar un look simple y aburrido, en otro sexy y sofisticado.

Uno de los reyes del diseño en este campo, Christian Louboutin, desentraña la importancia del tacón: «La mujer lleva la ropa, pero los zapatos llevan a la mujer». Esta frase resume el componente irracional que implica la compra y selección de zapatos, y que ha hecho famosas a muchas ‘fashionistas’ como la ex primera dama filipina, Imelda Marcos, cuya colección supera los mil pares; o la escritora Daniel Steel, que alcanza los seis mil.

Los tacones también acaparan portadas de revistas y pueden dar fama a su propietaria, es el caso de las plataformas que habitualmente lleva la Princesa Letizia, bautizados como ‘letizios’; o los extravagantes tacones de Lady Gaga.

PARA TODOS LOS GUSTOS

El abanico de opciones es amplio y variado: Hay tacones de todas las alturas y para todas las destrezas, desde el fino y peligroso ‘stiletto’ de los Laboutin o Roger Vivier, hasta el tipo chupete o las mulas -zapatos de tacón abiertos en el talón- que puso de moda Marilyn en los cincuenta, y que llevan las principiantes o menos avezadas.

Las categorías más comunes son el tacón de cono, el tipo chupete, el de aguja y el de cuña, señala la historiadora de moda Caroline Cox -exdirectora de estudios en el London College of Fashion-, en su última guía de moda y estilo, «La belleza no tiene edad. Estilo y Glamour».

Mientras el tipo cono es un revival de los ochenta y destaca por su comodidad; el de aguja es el máximo exponente de estatus, autoridad y sex-appeal femeninos; y además, necesita que la mujer que los lleva tome conciencia de su atractivo sexual, aunque no faltan hombres que de vez en cuando se calzan este tipo de zapatos, añade Cox en su libro.

El tacón de cuña fue en cambio un invento del italiano Salvatore Ferragamo durante la etapa en que la industria zapatera sufrió la restricción del acero con motivo de la Segunda Guerra Mundial. Como solución, rellenó el espacio entre la suela y el tacón para ganar así en altura y estabilidad.

Esta ingeniosa adaptación que se ha convertido en moda ha conquistado a lo largo de los tiempos a actrices como Carmen Miranda, conocida como la Bomba brasileña, y más recientemente a Eva Longoria, Jennifer Anniston o Emma Thompson. La comodidad de este tipo de zapato lo convierte en un habitual de las pasarelas, y esta temporada se encuentra entre las propuestas de Dolce y Gabanna y Donna Karan.

EL PELIGROSO FETICHE

La protagonista de «Sexo en Nueva York», Carrie Bradshaw, personifica a la perfección el componente irracional que caracteriza la relación entre muchas mujeres y sus zapatos. En uno de los capítulos se encuentra en la descomunal habitación en la que la revista Vogue guarda las últimas tendencias en moda y usa para sus reportajes.

Allí encuentra un modelo ‘merceditas’ diseñados por Manolo Blahnik y grita «¡Pensaba que eran una leyenda urbana!», mientras descubre que son dos tallas menos de su pie, pero aun así se los incrusta, sin pensar en sus frágiles dedos. Una actitud no poco habitual cuando se habla de zapatos.

Son muchas las enfermedades asociadas a la utilización de los tacones altos, en especial problemas de columna y en pies, como los callos, heridas, problemas de circulación o juanetes, que sufren una de cada tres mujeres, según un estudio realizado en Italia, bastión tradicional de la moda.

Una de las italianas más internacionales, la actriz Sofía Loren, lo corrobora: «Comprar un par de zapatos es como tener un fugaz lío amoroso: el deseo, la satisfacción, la decepción y el dolor, todo condensado en una única tarde».

La mítica actriz italiana cree que elegir moda por encima de comodidad es lo mismo que elegir tener callos y juanetes en el futuro, lo cual provocará que, con la madurez, la elección de zapatos deba ser obligatoriamente de tamaño grande y cómodo, y por ende, no tan bonitos.

PODER TRANSFORMADOR

Tipo sandalia, modelo alpargata, de noche o para ir a trabajar. Un buen par de tacones transforman un look soso en un atuendo sofisticado y cautivador. Solo hay que probar a ponerse unos tacones con unos vaqueros para comprobar su poder de transformación…. y también la actitud.

La actriz Meg Ryan lo resume en el libro de Cox de la siguiente manera: «Cuando llevo zapatos de tacón, de repente dispongo de más vocabulario y hablo párrafos. Me dan mayor elocuencia».

Lo complicado es combinar el subidón de autoestima que otorga un puñado de centímetros de más, con el martirio del dolor de pies posterior. Cristian Laboutin, que eleva entre 10 y 12 centímetros a las mujeres, es consciente de que sus tacones no son compatibles con una larga jornada de trabajo.

Pero su intención, asevera, no es hacer zapatos para ir a la oficina, sino para que la mujer «disfrute de su tiempo libre y de su vida social». En conclusión: «¡Antes muerta que sencilla!».

EFE

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