SAN DIEGO.- Es muy preocupante que en menos de seis meses han tenido lugar 4 muertes trágicas en la frontera entre Estados Unidos y México, que involucra a 3 civiles y un agente de la Patrulla Fronteriza.

Esta afirmación la hizo Pedro Ríos, director de American Friends Service Committee (Comité de Amigos Americanos).

Para el también portavoz de San Diego Immigration Rights Consortium (Consorcio de Derechos de Inmigración de San Diego), estos incidentes confirman lo que han expresado desde hace muchos años: “la militarización en la frontera Estados Unidos-México pone en riesgo a todos”.

Precisó que en el caso más reciente, tuvo lugar el 10 de octubre en la frontera de Nogales, Sonora, el joven mexicano José Antonio Elena Rodríguez, de 16 años de edad, “fue matado por agentes después de que supuestamente se vio involucrado en un incidente en el que habría tirado piedras”.

En un recuento que el activista hace en un escrito enviado a El Latino indica que: “estas muertes conducen a una necesaria pregunta: ¿en quién se deposita la confianza de proteger la frontera entre Estados Unidos y México? ¿Son los mismos agentes quienes lamentaron la pérdida de uno de ellos, después de haber abierto fuego y quitado la vida a su propio compañero el 2 de octubre en el sur de Arizona?.

Agrega el activista en su escrito que “la falta de liderazgo y control jugó un rol en la muerte de la madre de cinco hijos, Valerie Munique Tachiquin Alvarado”, en un incidente ocurrido el 28 de septiembre pasado en una céntrica unidad residencial de Chula Vista.

Semanas antes, continuó, el 3 de septiembre, agentes dispararon y mataron a Guillermo Arévalo Pedroza mientras se encontraba celebrándole cumpleaños de su esposa, justo al sur de Laredo. ¿Quién debería dar cuentas de esta muerte, cuando José Antonio, de 16 años, testificó que fue disparado y acribillado por la espalda?.

“Estos son los últimos incidentes en un patrón creciente de abusos y uso excesivo de la fuerza cometidos por agentes de la Patrulla Fronteriza. Ellos también reflejan la última manifestación de una cultura de impunidad generada por la militarización de la frontera Estados Unidos-México”, sostuvo

Y concluye: “estas tragedias son una resultante inevitable del vacío en el liderazgo y la falta de transparencia, control y supervisión del Departamento y Protección Fronteriza. Desde que el presidente Obama ha estado en la oficina, su Administración ha fallado a apuntar un comisionado y el Congreso ha fallado en los roles temporales”.

Horacio Rentería

Ellatinoonline.com