Por: © 2012 Armando Caicedo

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¡Estamos en crisis! Los americanos se resisten a tener nuevos hijos y prefieren criar perros, gatos y canarios.

Por cuarto año consecutivo hemos visto descender el número de nacimientos. Y me huelo que esa tendencia a la baja no la para nada… ni siquiera un “tratamiento de entusiasmo” con viagra.

En el 2011 aterrizaron 3.961.000 bebés americanos, cifra menor al número de escuincles que nacieron en los tres años anteriores.

¿Por qué los americanos han perdido ese entusiasmo por los placeres del himeneo?

¿Será que los hombres extraviaron el “password” que permite la conexión entre sus deberes maritales y sus bajos instintos?

¿Será que a las damas en edad fértil se les refundió la receta para hornear nuevos escuincles?

¿Será que a la flotilla de cigüeñas que sirve a este país se le están aflojando las sillas, como le sucede a American Airlines?

¿Será que el ICE deportó demasiadas damas en edad de procrear?

¿Será que ahora las parejas hacen el amor por Internet?

Respuesta: Ninguna de las anteriores.

Parece que la disminución de nacimientos está directamente relacionada con la crisis económica.

En el año 2007, época en que los bancos aflojaban el dinero a dos manos, arribó a Estados Unidos el mayor número de bebés de su historia: 4.316.233.

De manera coincidente, ese año el gobierno de Bush reconoció que se le cayó el escaparate de la economía, recesión que continuó en picada por los siguientes cuatro años.

Entonces el impacto de la recesión le disminuyó a los americanos el deseo consumista y, de paso, su apetito erótico. Esa es la razón para el descenso de los nacimientos por cuarto año consecutivo y para que el 2011 exhiba la menor tasa de nacimientos, desde 1998.

Hasta las adolescentes -que siempre demostraron un inocultable entusiasmo por la maternidad- ahora resultaron más tímidas. Los 330 mil bebés que las adolescentes -entre 15 a 19 años- nos regalaron en 2011, corresponde a la tasa más baja, de los últimos setenta años.

Y las mujeres que dieron a luz por primera vez (25.4 nacimientos por cada 1.000) es el porcentaje más bajo en toda la historia de Estados Unidos.

Estas estadísticas también demuestra la crisis del matrimonio. Casi la mitad de los bebés que aterrizaron, lo hicieron en hogares donde sus padres no están casados.

Si continuamos con esa indiferencia hacia las artes de la reproducción, descenderá la natalidad, y –en el futuro- no contaremos con suficientes jóvenes que se encarguen de respaldar nuestra jubilación, ni de pagar lo que le debemos a China.

Para que la población permanezca estable se requiere que las cifras de natalidad y mortalidad sean muy similares. En otras palabras, cada pareja debería traer a este mundo 2 bebés.

El país con la mayor tasa de crecimiento es Qatar con más de 5 nacimientos por, pareja. En contraste, el promedio de nacimientos en Estados Unidos es de 1,9. Si seguimos con esta apatía por reproducirnos, corremos el riesgo de parecernos al Japón, cuya población empezó a disminuir en el 2005, cuando el número de muertos, superó al de nacimientos.

Japón, tiene hoy 127 millones de habitantes, para el 2050 bajará a 100 millones y en el 2100, contará apenas con 64 millones.

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(fin)

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VERBATIM

“Las personas que afirman: “duermo como un bebé” es porque no han tenido uno”

Leo J. Burke

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