María León Phoenix (Arizona, EE.UU.).- La reforma migratoria integral, con la que se pretendía ordenar el incesante flujo de inmigrantes a EE.UU., ha sido una de las grandes asignaturas pendientes del mandato de Barack Obama. EE.UU. se define a sí mismo como un «país de inmigrantes», pero con 11 millones de «sin papeles» dentro de sus fronteras, en su mayoría de origen hispano, la cuestión migratoria está generando división y fuertes tensiones.

El estado de Arizona se ha convertido en un verdadero campo de batalla donde se han ensayado las políticas más duras contra los indocumentados, especialmente desde la adopción de su polémica ley SB1070. «La SB1070 vino a legalizar las acciones de la policía y de algunos aguaciles en Arizona; su impacto ha sido muy negativo, se está tratando de legislar algo que recae solamente bajo la jurisdicción del Gobierno Federal y que, por otra parte, es un obstáculo para la integración de la población «, dijo a Efe Raquel Goldsmith, profesora del Departamento de Estudios Mexicoamericanos y del Instituto Binacional de Migración de la Universidad de Arizona (UA).

La SB1070, la primera legislación de un estado de los EE.UU. en criminalizar la presencia de los indocumentados, se convirtió en ley en 2010, y desató de inmediato un enfrentamiento entre el Gobierno Federal y las autoridades estatales sobre el derecho que tienen los estados a aplicar leyes migratorias. Tras dos años de lucha legal, el pasado junio el Tribunal Supremo falló en contra de la mayoría de las secciones de la SB1070, pero mantuvo con vida la controvertida sección 2(b), la cual autoriza a las policías local y estatal a preguntar por el estatus migratorio de las personas que «sospechen» que se encuentran de manera ilegal.

«Esta es una disposición racista; por más que nos digan que los policías serán entrenados, sabemos que no es así, ellos detendrán a todos aquellos que ‘parezcan’ extranjeros», aseguro Goldsmith. De acuerdo con un reporte del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) dado a conocer el pasado mes de marzo, se estima que en Arizona viven aproximadamente 360.000 indocumentados, lo que representa un considerable descenso si se compara con los 560.000 que se calculaba vivían en este estado en 2008 antes de la aprobación de la SB1070.

La lucha en contra de la inmigración indocumentada no es un tema nuevo en Arizona. El estado fue uno de los primeros en pedir prueba de ciudadanía y de residencia legal para otorgar una licencia de conducir. También cuenta con leyes que obligan a los estudiantes indocumentados a pagar matrículas como si fueran extranjeros en colegios y universidades públicas. Asimismo, sanciona a los negocios que contratan a inmigrantes indocumentados y cuenta con una ley estatal que castiga a los sin papeles que admiten haber pagado fuertes sumas de dinero a traficantes para ser traídos de manera ilegal a los EE.UU. Arizona comparte 389 millas (626 kilómetros) de frontera con México, lo que lo convierte en uno de los principales corredores de cruce de inmigrantes indocumentados y una de las regiones donde se registra anualmente el mayor número de muertes de inmigrantes.

De acuerdo con las más recientes cifras de la Patrulla Fronteriza Sector Tucson en Arizona, desde el 1 de octubre de 2011 y hasta el pasado 31 de agosto se arrestó a 112.470 indocumentados en la frontera, frente a los 116.270 del año pasado en el mismo periodo.

Durante este mismo plazo se han registrado 150 fallecimientos de indocumentados, comparado con los 178 del año fiscal 2011. «Arizona fue seleccionado desde 1990 como el ‘embudo’ de toda la migración indocumentada que antes ocurría en otros sitios en la frontera con México», dijo Isabel García, abogada y directora de la Coalición de los Derechos Humanos en Arizona. Indicó que al incrementarse la seguridad en otros estados fronterizos, como California y Texas, el flujo migratorio fue «empujado» hacia el desierto de Arizona, una trampa natural donde los migrantes arriesgan sus vidas cruzando por zonas apartadas y donde las temperaturas superan fácilmente los 110 grados Fahrenheit (43 Celsius) en el verano.

«Arizona es clave para que el pueblo se dé cuenta de lo que está pasando y hagan un cambio, la aprobación de tantas leyes en contra de los migrantes ha hecho que mucha gente deje el estado, por lo que ahora enfrentamos una crisis económica y requerimos de la mano de obra del migrante, aunque no quieran reconocerlo», aseguró. EFE