Denver.- Cientos de niños llegan solos y sin documentos a Colorado a pesar de que la mayoría de los menores que intentan cruzar a Estados Unidos son detenidos en la frontera sur, y su número continúa creciendo, afirmó una experta en el tema.

Según la abogada Abbie Johnson, del Programa Infantil de la Red de Abogados de Inmigración de las Montañas Rocosas (RMIAN, en inglés), durante el último año se ha triplicado la cantidad de menores solos e indocumentados que son procesados por las autoridades federales de inmigración.

«Durante un cierto tiempo, en el inicio de la crisis económica, la cantidad había bajado o se había estabilizado, pero ahora ha aumentado otra vez, abrumando la capacidad de las autoridades migratorias locales», dijo Johnson al hablar sobre el tema ante un grupo de expertos en una presentación este martes en el Museo de las Américas en Denver.

Aunque no existen estadísticas detalladas, Johnson estimó que las cortes de inmigración de Denver dedicadas a menores de edad en la actualidad procesan de 450 a 550 casos al año, contra los 150 casos que anteriormente (durante el año fiscal anterior) se procesaban.

A nivel nacional, según la abogada, el número de menores indocumentados sin adultos que los acompañen y sin documentos que ingresan a Estados Unidos creció de 4.000 hace pocos años a un número que oscila entre los 12.000 y 14.000 en la actualidad.

«Estos menores solamente quieren reunirse con sus familiares adultos en Estados Unidos. Pero al llegar muchos de ellos son alojados durante dos semanas en una cárcel. No en un albergue, en una cárcel, donde tiene que vestir el uniforme carcelario», dijo Johnson.

No se trata, explicó la abogada, de malas intenciones por parte de las autoridades federales, sino de que los lugares habitualmente asignados para esos menores, sea en estados fronterizos o no, ya se usan a capacidad máxima.

«Hemos escuchado relatos de menores que nos dicen que dentro de las celdas se tienen que turnar para dormir. Unos duermen mientras los otros están de pie, porque no hay lugar para todos», indicó.

Tan pronto como resulta posible, esos niños (algunos menores de 8 años) son reunidos con sus familiares, o «patrocinadores», sin importar la situación migratoria de esos familiares.

Sin embargo, un número importante de esos menores carece de «patrocinadores», y son muy pocos los que cuentan con representación legal.

RMIAN ofrece esa ayuda legal, pero, siendo una organización no lucrativa, carece de los recursos y del personal necesario (tiene sólo cinco abogados) para ayudar a todos los inmigrantes menores y adultos que lo necesiten.