Denver, EFE).- Dos hermanos veteranos de la Guerra de Vietnam y con orden de deportación suspendida, se presentaron este pasado martes uniformados para depositar su voto en el precinto en Colorado, a pesar de que recientemente se les informó que sus nombres habían sido eliminados de los padrones electorales.

Jesús Manuel Valenzuela Rodríguez y Valente Valenzuela llegaron poco antes del mediodía a la Primera Iglesia Metodista en Colorado Springs y votaron, arriesgándose, dijeron, a enfrentar cargos de desacato, algo que podría suceder si las autoridades federales deciden intervenir.

Los Valenzuela nacieron en México, donde vivieron unos pocos años antes de trasladarse a Colorado. Su madre era ciudadana estadounidense y su padre, mexicano, se había naturalizado como estadounidense. Hace siete años, las autoridades federales les informaron que ellos nunca habían sido propiamente registrados como ciudadanos estadounidenses.

En 2005, Jesús recibió su orden de deportación. Un año después, Valente también fue notificado de que sería deportado. Ambas deportaciones fueron ratificadas en 2009, pero luego fueron postergadas en septiembre de 2010 y nuevamente en enero de 2011. En febrero de este año, las audiencias de deportación se postergaron otra vez.

La razón, según informaron los Valenzuela, es que, aunque el Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos (DHS, en inglés) no acepta los documentos que prueban que ellos son ciudadanos, aunque tampoco puede demostrar que no lo son.

Por eso, cuando en septiembre pasado Jesús Valenzuela recibió una carta de las oficinas administrativas del Condado El Paso anunciándoles que la Secretaría de Estado de Colorado y DHS les habían informado que él no era ciudadano y que por lo tanto no podría votar, Valenzuela y su hermano decidieron responder a esa carta y desafiar la decisión de quitarlos de los padrones electorales.

Tras una serie de reuniones y gestiones, Jesús Valenzuela recibió recientemente una notificación de la Secretaría de Estado de Colorado indicándole que la documentación que él había presentado indicaba que era ciudadano estadounidense y por lo tanto podría votar.

Esta mañana, tras depositar su boleta en la urna, escribió en su página de Facebook que «por primera vez, tras siete años de infierno, me dan la bienvenida como ciudadano de Estados Unidos».

«El estado de Colorado dice que soy ciudadano y que puedo votar. Por eso, ejerzo mi derecho. Quien quiera detenerme, tendrá que responder. Soy ciudadano de Estados Unidos», agregó.