Mientras la economía global se muestra cauta y tímida, la moda se viste de gala y apuesta por la opulencia del estilo barroco, tenencia que abre los brazos a los brocados, los encajes y el color oro. Vestirse al estilo de las zarinas y de María Antonieta, reina de Francia, está de moda, una tendencia abigarrada y majestuosa presidida por el dorado.

Esta línea reinterpreta el estilo barroco, una disciplina artística que se desarrolló en Europa durante el siglo XVII y la primera mitad del XVIII y que se caracteriza por una ostentosa ornamentación y diseños curvilíneos.

Los diseñadores de Dolce&Gabbana encabezan la lista de modistos que esta temporada proponen prendas soberbias confeccionada con tejidos nobles como las telas adamascadas y el terciopelo. Prendas bañadas en negro, blanco y dorado, y adornadas con blondas, puntillas y vistosa pedrería.

Los diseñadores Domenico Dolce y Stefano Gabbana se han dejado llevar por la belleza de los brocados y presentan prendas cubiertas por barrocas flores y encajes, que combinan con otras más livianas que juegan con las transparencias.

En esa línea barroca, Dolce & Gabbana vuelve a jugar con el contraste entre el dorado y el negro y otorga todo el protagonismo del color a unas flores que recuerdan mucho a los estampados vegetales y frutales de otras ocasiones, entroncando con el pasado y presente de una Italia caracterizada por el Barroco y el fervor religioso.

El diseñador Olivier Rousteing para Balmain se ha inspirado en el grandioso palacio de Versalles y en la lujosa corte de María Antonieta para crear prendas invernales cuajadas de detalles preciosistas bañados en oro. El terciopelo bordado con hijos dorados y los acolchados con rejilla cotizan al alza.

Fastuosos diseños

Este aristocrático estilo, que Alexander McQueen avanzó la pasada temporada de invierno, requiere siluetas trabajadas, cientos de ornamentos y tejidos nobles acompañados de delicados y sutiles encajes.

Tras mirar en los archivos y estudiar las colecciones del genial Gianni Versace, la firma italiana al mando de Donatella Versace retoma sus estampados más barrocos para crear sofisticados y recargados vestidos.

Esta temporada Louis Vuitton, bajo la batuta mágica de Marc Jacobs, viste a la mujer con patrones de carácter excéntrico y maximalista confeccionadas con estampados barrocos.

Jacobs apuesta por prendas superpuestas con detalles fastuosos y opulentos, entre los que sobresales vistosos cuellos y hermosos botones con gran riqueza de cristales y piedras semi preciosas.

Esta majestuosa, palaciega, dorada y abigarrada tendencia también se instala en las creaciones de Gucci, que abandonan la estética rock y llegan envueltas en un aire dandi con bordados barrocos.

El nuevo barroco de cortes rotundos y ricos materiales está presente en las propuestas de Alber Elbaz para Lanvin, una colección llena de vida y de colores fuertes en la que se han colado vistosos detalles de las zarinas.

Estos diseñadores no son los únicos que han apostado por el poder y la riqueza de la Rusia imperial, encabezada por Catalina II, la Grande, quien lució soberbios vestidos de terciopelo con borados dorados y fabulosas joyas.

Salvatore Ferragamo, Stella McCartney, Valentino, Ralph Lauren, Miu Miu, Pedro del Hierro, Carven o Etro son algunas de las firmas que se unen a esta lujosa y sofisticada tendencia.

EFE

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