La puesta en libertad de Jesús Ruiz Diego y de otros “soñadores” detenidos por Inmigración sería un gesto de buena fe de cara al “Día de Acción de Gracias” el próximo jueves, ahora que la Administración Obama impulsa un nuevo diálogo sobre la reforma migratoria.

Ruiz Diego, de origen mexicano y residente en San Diego (California), permanece bajo custodia de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés) desde hace dos meses y su solicitud del mes pasado para evitar su deportación mediante la “acción diferida” ha sido denegada.

Ruiz Diego, de 26 años, llegó a Estados Unidos cuando tenía apenas cuatro años y su familia recibió una orden de deportación, siete años después, cuando no pudo tramitar una solicitud de asilo político.

Fue deportado en 2008 pero, para escapar de la violencia en México, regresó de inmediato de forma ilegal a EE.UU. y permanece detenido por ICE desde el pasado 18 de septiembre en una cárcel del condado Yuba, en Marysville.

El legislador demócrata por California, Mike Honda, ha intercedido en su caso, y ha solicitado al director de ICE, John Morton, que lo ponga en libertad y le conceda la “acción diferida”.

“Debido a los fuertes vínculos y contribuciones de Jesús con la comunidad… su deportación no debería ser una prioridad para el Departamento de Seguridad Nacional”, dijo Honda en una carta enviada a Morton el viernes pasado.

La oficina de la Unión de Libertades Civiles de EE.UU. (ACLU) en el norte de California también ha enviado una carta al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en la que destaca que Ruiz Diego reúne todos los requisitos para la “acción diferida”, ordenada por el presidente Barack Obama para suspender la deportación de buena parte de los estudiantes indocumentados en este país.

Además “no tiene condenas por ningún delito grave o menor y no supone una amenaza para la seguridad nacional o la seguridad pública”, argumentó en la carta Julia Harumi Mass, abogada de ACLU.

Ruiz Diego, quien aspira a enlistarse con los Marines, no es el único que ha tenido mala suerte con las autoridades de Inmigración.

También está el caso de Pablicio Mechado, un joven brasileño que emigró de adolescente a EE.UU. hace una década, fue detenido en Boston (Massachusetts) y deportado en octubre de 2011 por conducir con una matrícula que venció el día anterior a su arresto.

Pablicio regresó a EE.UU. en mayo pasado y permanece en un centro de detenciones en el condado de Broward, en Florida.

Como tantos otros casos, Pablicio ha sido el único apoyo financiero de su familia en Brasil, y grupos como “Dreamactivist.org” han iniciado una campaña de petición para lograr su puesta en libertad.

Gracias a las presiones de activistas comunitarios, otro “soñador”, el mexicano Baltazar Sánchez Acosta, logró su libertad el pasado 6 de noviembre, después de permanecer preso desde mayo de 2011.

Sánchez Acosta, vino a EE.UU. en 2005, con 15 años, y también reúne los requisitos para la “acción diferida”.

Desde la cárcel o en las calles, los “soñadores” (“dreamers”), aquellos que se beneficiarían si el Congreso finalmente aprueba el “Dream Act” para su legalización, son quienes han dado el ejemplo a los líderes políticos en Washington.

Hoy mismo, activistas de la Coalición “DRM Action” tenían previsto realizar una protesta frente al capitolio de Topeka (Kansas) para exigir que el secretario de Estado de Kansas, Kris Kobach, abandone su demanda contra la “acción diferida”.

Kobach, ex-asesor del derrotado candidato presidencial republicano, Mitt Romney, es considerado el arquitecto de medidas de asfixia contra los indocumentados, como la SB1070 de Arizona y la HB56 de Alabama.

“Las ideas de Kris Kobach han sido desastrosas para la nación, para Kansas, para Mitt Romney y para el Partido Republicano”, dijo la coalición, al prometer que continuarán su militancia a favor de una reforma y para dejar en claro que “a Kobach y otros extremistas antinmigrantes el tiempo se les acabó”.

EFE

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