Un nuevo estudio de Just Kids, Inc. sobre los “puntos de interés” de la familia estadounidense revela que la mayoría de las familias (45 %) están de acuerdo en que las escuelas y la educación son su prioridad. Sin embargo, los padres participan cada vez menos en la educación de sus hijos.

Según estudios de la National Coalition for Parent Involvement in Education (Coalición Nacional para la Participación de los Padres en la Educación), los alumnos cuyos padres participan en su educación tienen mayores probabilidades de:

—Obtener calificaciones más altas.

—Inscribirse en programas superiores.

—Aprobar las clases y el curso.

—Asistir a clases regularmente.

—Adaptarse bien a la escuela, tener mejores aptitudes sociales e incluso mostrar mejoras en su conducta.

—Graduarse y aspirar a continuar con su educación tras terminar el secundario.

A pesar de que la participación de los padres en la escuela primaria es bastante importante, tiende a disminuir drásticamente cuando los hijos pasan a la escuela preparatoria y a la secundaria. Los motivos son varios:

—Muchos padres creen que sus hijos deberían hacer sus tareas solos, y que si no son expertos en determinado tema, no deberían ayudar.

—Las escuelas preparatorias y secundarias suelen ser más grandes que las escuelas primarias, y menos personalizadas.

—La estructura del día escolar también puede presentarles problemas a los padres, ya que en lugar de tener un maestro, los alumnos tienen numerosos maestros que ni siquiera los conocen tan bien.

“De todas las decisiones que tomamos en nuestra vida en calidad de padres, las que tienen que ver con la educación de nuestros hijos son de las más importantes”, destaca Rose Fernández, madre fundadora y defensora de la National Parent Network for Online Learning (Red Nacional de Padres para la Enseñanza en Línea). “Las escuelas deben esforzarse más por promover la participación de los padres y éstos deben incrementar sus expectativas con respecto a las escuelas, los maestros y ellos mismos”.

El abecé de la

participación de los padres

Si desea participar más en la educación de su hijo, pero no está seguro de cómo hacerlo, intente poner esto en práctica:

A. Pregunte.

Pregúnteles a sus hijos cosas específicas sobre su día en la escuela. ¿Qué proyectos los entusiasman? ¿Qué aprendieron en determinada clase? ¿Cómo se sintieron? ¿Qué fue lo positivo y lo negativo del día? Pregunte, y luego preste atención a sus respuestas.

Asesore. No puede hacerles las tareas, pero puede ayudarles a preparar rutinas de estudio, a entender cómo usar su tiempo de forma inteligente y a organizar sus notas, papeles y recursos. Muéstreles cómo dividir grandes tareas en otras más pequeñas para que no se abrumen. Además puede enseñarles cómo investigar y elaborar sus propias respuestas.

Interceda. Usted conoce a su hijo mejor que nadie. Si ve que su hijo se enfrenta a dificultades, o no recibe el estímulo necesario, puede hablar con los maestros y consejeros para conseguirle los recursos adicionales que necesite.

B.Mantenga el equilibrio.

Las tareas escolares son importantes, pero también es importante que el alumno entienda cómo llevar una vida equilibrada y plena. Motive a su hijo para que ingrese a un club, practique un deporte o participe en otras actividades extracurriculares. Las actividades extraescolares pueden ayudar a su desarrollo personal y académico.

Sea proactivo. Participar desde el primer momento del año escolar puede evitar posibles problemas. Pero si surgen problemas, no espere para actuar. Inicie el diálogo entre su hijo, el maestro o el consejero para encontrar la mejor solución juntos.

Construya relaciones. Conozca a los maestros y administradores de la escuela de su hijo. Construya relaciones con otros padres y participe en las comisiones de la escuela. Puede interceder por su hijo de forma más eficaz si se relaciona con la gente involucrada en su educación.

C.Construya un espacio.

Asegúrese de que su hijo cuente con un lugar y un entorno apropiados para el estudio. Necesita espacio para desplegar los libros, con buena luz y las herramientas necesarias, como diccionarios y calculadoras. Algunos alumnos necesitan un entorno muy tranquilo mientras que otros rinden mejor con algo de ruido de fondo. Adecue el espacio a las necesidades de su hijo.

Genere desafíos. No deje que su hijo se ponga en “piloto automático” y haga solo lo justo y necesario para aprobar. Descubra cuáles son sus intereses y desafíelo a esforzarse en esa área. Si la escuela no ofrece un tema que su hijo quisiera estudiar, o si las clases no lo desafían lo suficiente, considere otras opciones como un curso en línea para enriquecerlo o para obtener créditos extras. Por ejemplo, K12 ofrece una amplia gama de cursos individuales que incluyen idiomas y clases de nivel preuniversitario.

Comuníquese. Mantenga las líneas de comunicación abiertas con su hijo y con la escuela. Asegúrese de que su hijo conozca sus expectativas, y demuéstrele lo orgulloso que se siente de sus esfuerzos y logros. Esté siempre informado sobre las herramientas de comunicación de la escuela, como los boletines de noticias y los comunicados. Asista a las reuniones de padres y asegúrese de tener los teléfonos de los maestros y consejeros de la escuela.

Formule las

preguntas correctas

—Averigüe las expectativas del maestro sobre el rendimiento de los alumnos. ¿Qué porcentaje de la calificación corresponde a las evaluaciones, las tareas y la participación en clase?

—Conozca la política escolar sobre la comunicación con los padres. ¿Recibe informes periódicos del maestro de su hijo, ya sea en persona o por correo electrónico? ¿Se fomenta o se intenta evitar la participación de los padres en el proceso educativo?

—Averigüe cómo se satisfacen las necesidades individuales de aprendizaje. ¿Existen planes educativos personalizados para los alumnos con dificultades? ¿Cómo se cubren las necesidades de los alumnos más avanzados?

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