Washington.- La Cámara de Representantes aprobó una iniciativa, rechazada por los demócratas, que amplía las visas de residencia permanente para extranjeros con posgrado en las áreas de ciencia y tecnología, pero elimina una popular lotería de permisos de residencia.

Con 245 votos a favor y 139 en contra, los legisladores aprobaron la medida presentada por el republicano Lamar Smith pero que afronta desde ya el rechazo de los demócratas y de la Casa Blanca.

«En una economía global, no podemos darnos el lujo de educar a estos graduados extranjeros en EE.UU. y luego devolverlos a sus países para que trabajen con nuestra competencia», dijo Smith, presidente del Comité Judicial de la Cámara Baja.

Al argumentar esta propuesta añadió que «para que EE.UU. permanezca como líder económico en el mundo, tenemos que tener acceso al mejor talento del mundo».

Pero la medida, conocida en inglés como STEM Jobs Act, ha enfrentado a los republicanos, que la ven como una herramienta para atraer al talento extranjero y ayudar al empresariado en EE.UU., y los demócratas, que la consideran insuficiente para corregir el maltrecho sistema migratorio.

Entre otros elementos, la iniciativa incrementa en hasta 55.000 el número de visas que EE.UU. concede a extranjeros con posgrado de instituciones estadounidenses en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas.

También apoya la reunificación familiar porque, según sus partidarios, permite que los cónyuges e hijos menores de inmigrantes legales puedan llegar a EE.UU. después de una espera de tan solo un año por su residencia permanente.

Sin embargo, elimina la popular lotería anual de 55.000 visas que, en aras de fomentar la diversidad de la población, el Gobierno de Washington concede a países con baja representación en este país.

La medida, que no tiene apoyo en el Senado, bajo control demócrata, es una de las dos iniciativas migratorias que han presentado los legisladores republicanos en la Cámara Baja.

Antes de la votación, el legislador republicano por Florida, Mario Díaz-Balart, defendió la medida como una forma de evitar la fuga de cerebros, aunque reconoció la necesidad de «bajar un poco los decibelios» del agrio diálogo migratorio en el país.

La media «trata de mantener a esos individuos acá. También promueve un sistema de inmigración más inteligente para mantener nuestra ventaja competitiva, y también ayuda a mantener juntas a las familias», argumentó.

El candidato presidencial republicano, Mitt Romney, perdió el apoyo de los latinos en los pasados comicios debido en parte a su postura inicial contra la reforma migratoria, aunque posteriormente dijo que apoyaba reformar el sistema de visas.

Tras la derrota de Romney, algunos líderes del Partido Republicano han expresado interés en reactivar el diálogo sobre la reforma migratoria, pero los demócratas han dejado en claro que no se conformarán con iniciativas parciales.

En ese sentido, el legislador demócrata por Illinois, Luis Gutiérrez, reiteró que el problema de la inmigración ilegal podría resolverse si tan solo ambos partidos «trabajasen juntos, poniendo de lado la acritud, y llegando a la mesa de forma honesta».

Haciéndose eco de sus correligionarios, Gutiérrez señaló que esta medida no es bipartidista y da trato preferencial a una categoría de extranjeros, en detrimento de otros.

La Casa Blanca dijo el jueves que se opone a la medida, porque prefiere que el Congreso debata y apruebe una reforma migratoria integral, una exigencia que proviene también de la mayoría de grupos proinmigrantes en el país.

«Nos complace ver que ambos partidos reconocen la importancia de los inmigrantes y la inmigración a nuestro país, pero necesitamos un enfoque más integral que también responda a los once millones de indocumentados», dijo Ali Noorani, director ejecutivo del Foro Nacional de Inmigración.

La economía estadounidense necesita tanto a profesionales como a trabajadores del campo y el Congreso debe aprobar una ley que responda a las necesidades del mercado laboral en su totalidad, según los activistas.