Los reconocimientos, los títulos, medallas y los trofeos son sin duda un buen incentivo que levanta el ánimo y espíritu de toda persona que lo recibe, sobretodo en una sociedad como la de estos días, donde el reconocimiento externo esta sobre valuado. Ser campeón, ganador o finalista en muchos casos agrega prestigio al experto. Pero creer que por el simple hecho de tener una nominación o ganarse un premio puede cambiar totalmente la suerte de la persona, quizá sería darle demasiada importancia a un simple reconocimiento. ¿O tú que opinas?

¿Realmente son tan importantes los premios? ¿Sera que los trofeos hablan por la persona? ¿Podría ser que un premio es un reconocimiento digno sin embargo es tan solo un valor agregado a el verdadero talento y esfuerzo que cada quien tiene?

Qué pasa con la persona talentosa genial y con un gran ímpetu de trabajo que siente una verdadera pasión por lo que hace y sin embargo no tiene acceso al mundo de la fama, ¿será que su trabajo no es tan valioso?

La receta

El valor

Ingredientes:

  • 1 pieza de reconocimiento,

aceptación de uno mismo

  • 1 taza con deseo de mejora

y superación continua

  • 2 cucharadas de valor, para aceptar,

cambiar y/o mejorar

  • 1 manojo de humildad y apertura

para recibir lo que llega

  • 3 rebanadas de esfuerzo y superación,

el carácter se forma diariamente

  • 2 ramitas de gratitud y alegría, hay reconocer lo que se tiene y se ha logrado

Precaución: Es importante diferenciar entre reconocimiento y resignación; el primero ubica, motiva y dirige el camino, el segundo solo limita y niega la capacidad de crecer.

Modo de preparación:

  1. Los premios y reconocimientos deben de ser un aliento para mejorar y aprender. Es importante concentrarse en los aspectos positivos de los triunfos, pero jamás de sebe de limitar o exagerar su valor. Cuando solo se busca obtener fama y prestigio para lograr mejores oportunidades.

  2. Los títulos y los premios son un valor agregado al trabajo de la persona; Estos no hablan de la persona en sí, sino de sus logros. Las distinciones pueden abrir algunas puertas, pero su ausencia no disminuye el valor esencial de la persona o de su trabajo.

  3. El mejor trofeo es aquel que la persona lleva en el corazón. Así como nadie puede lastimar sin el consentimiento propio, tampoco se puede otorgar un valor que la misma persona no sienta que lo merece. Trabajar en la seguridad y cariño personal es un trabajo necesario para poder crecer y desarrollar las potencialidades.

“La mezcla de los atributos positivos y los negativos mas la suma de los retos, los logros y el desarrollo personal, determina el carácter de la persona, no la cantidad de títulos y reconocimientos que pueda llegar a acumular.”

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