El reporte también analiza el estado de salud de California y de los hispanos en el estado comparado con en resto del país. Este año, California quedó en el puesto 22, igual que el año pasado. Los resultados del reporte también señalan que la salud de los latinos en California está siendo afectada por los siguientes factores:

El 27 por ciento de los hispanos en California viven vidas sedentarias comparado con el 16.1 por ciento de los no hispanos blancos.

La prevalencia de obesidad es más alta en la comunidad hispana de California con el 31.1 por ciento de los hispanos siendo obesos comparado con el 21.6 por ciento de los no hispanos blancos.

Uno de los retos principales que el reporte identifica en California es la alta incidencia de enfermedades infecciosas.

Para poder mejorar la salud hispana en el país, es importante que estén bien informados de los retos que enfrentan en cuanto a su salud en comparación con otros grupos étnicos.

Los avances en la medicina no pueden contrarrestar los estilos de vida poco saludables de los estadounidenses

Vermont es el estado más saludable por 6.º año consecutivo

Casi el 28 por ciento de la población es obesa y más del 26 por ciento no hace ejercicio, lo que tiene como resultado un aumento en la prevalencia de diabetes y presión arterial alta

Los hispanos continúan a sobre pasar la población en obesidad, diabetes, y estilo de vida sedentario

Los hispanoamericanos están viviendo más tiempo debido a varios avances médicos, pero los hábitos poco saludables y las enfermedades prevenibles amenazan la calidad de vida, según el informe America’s Health Rankings® (Clasificación de la Salud en los Estados Unidos) 2012 de United Health Foundation.

Aunque las muertes prematuras por enfermedades cardiovasculares y cáncer han descendido desde 1990 en un 18.0 por ciento (34.6 por ciento y 7.6 por ciento, respectivamente), los hispanos están teniendo niveles preocupantes de obesidad (31.0 por ciento de la población adulta), diabetes (11.1 por ciento de la población adulta), presión arterial alta (28.1 por ciento de la población adulta) y sedentarismo (30.6 por ciento de la población adulta). De todas las etnicidades hispanas, los mexicano americanos reporta la incidencia más alta de enfermedad crónica, de acuerdo a la Oficina de Salud Minoritaria.

Clasificaciones de los estados

Por sexto año consecutivo, Vermont es el estado más saludable del país. Hawaii ocupa el segundo lugar, seguido de New Hampshire, Massachusetts y Minnesota. Los cinco estados menos saludables son South Carolina (46), West Virginia (47), Arkansas (48) y Mississippi y Louisiana, que comparten el lugar 49. Los estados que han demostrado la mejora más notable en las clasificaciones incluyen: New Jersey (subió nueve lugares), Maryland (cinco lugares) y Alabama, Colorado, Massachusetts, Nebraska, Oklahoma y Rhode Island (tres lugares)..

“Como país, hemos hecho un avance extraordinario en la longevidad durante las últimas décadas, pero como personas estamos haciendo un retroceso en nuestra salud”, comentó el Dr. Reed V. Tuckson, asesor médico de United Health Foundation y vicepresidente ejecutivo y jefe de asuntos médicos de UnitedHealth Group. “Le debemos este progreso no sólo a los adelantos médicos, sino a los defensores de la salud pública que trabajan incansablemente para promover el bienestar de la comunidad. Pero nuestros héroes de salud pública no pueden hacerlo solos. Una vida más larga no tiene por qué ser una vida más enferma. Por eso, debemos unirnos todos para esforzarnos más por prevenir los factores de riesgo que están al alcance de nuestro control personal”.

“El informe America’s Health Rankings es un llamado a la acción para las personas —y las comunidades en las que viven— para hacer algo ya mismo acerca de la crisis de salud del país”, explicó el Dr. Georges Benjamin, director ejecutivo de la American Public Health Association.

“La información detallada de este informe ofrece una guía para ayudar a Estados Unidos a ser más saludable”, comentó el Dr. Eduardo Sanchez, presidente de Partnership for Prevention. “Incluso los estados más saludables pueden identificar áreas para mejorar, mientras que los que tienen las clasificaciones más bajas pueden ver qué es posible analizando el lugar en el que están”.

El sedentarismo, la diabetes, la obesidad y la hipertensión tienen un impacto en la salud y en la economía

El sedentarismo, que se define como no haber hecho actividad física fuera del trabajo durante los últimos 30 días, se encuentra en niveles peligrosos, afectando al 26.2 por ciento de los estadunidenses. Las tasas de sedentarismo trepan al 35.0 por ciento de la población adulta en Mississippi, Tennessee y West Virginia. Estas estadísticas deben analizarse en el contexto de que incluso un nivel mínimo de actividad puede producir resultados importantes, según lo demuestra un estudio reciente que reveló que el cambio del sedentarismo a un nivel de actividad leve aumenta la esperanza de vida en 1.8 años (PLOS Medicine, 2012).

La obesidad sigue estando en los niveles de epidemia y es uno de los desafíos de salud de mayor crecimiento que enfrenta nuestro país. La mediana nacional de adultos obesos es del 27.8 por ciento; lo que significa que más de 66 millones de adultos son obesos, más que toda la población del Reino Unido. Incluso en el estado con menos cantidad de obesos, Colorado, más del 20 por ciento de la población es obesa. La combinación de sedentarismo con mala alimentación inevitablemente produce crecientes niveles de obesidad, que contribuye a la diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer y otros resultados de salud negativos. Además, la carga económica de la obesidad es preocupante. Para el 2030, se calcula que los costos médicos relacionados con el tratamiento de enfermedades prevenibles relacionadas con la obesidad aumentarán a $66 mil millones por año, y la pérdida en productividad económica podría rondar entre los $390 mil millones y los $580 mil millones anuales, según “F as in Fat: How Obesity Threatens America’s Future 2012”, un informe publicado por Trust for America’s Health y Robert Wood Johnson Foundation.

La diabetes también se encuentra en niveles de epidemia. El porcentaje de adultos diabéticos llega al 12.0 por ciento en West Virginia, South Carolina y Mississippi. La mediana nacional de adultos diabéticos es del 9.5 por ciento. Un informe del 2010 elaborado por UnitedHealth Center for Health Reform & Modernization indica que si estas tasas no se reducen, la diabetes y la prediabetes representarán aproximadamente el 10 por ciento de los gastos totales en atención de la salud para el 2020, con un costo anual de casi $500 mil millones.

America’s Health Rankings también revela que el 30.8 por ciento de los adultos de todo el país afirman tener presión arterial elevada, que es uno de los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares. La prevalencia de presión arterial alta oscila de un bajo 22.9 por ciento de adultos en Utah a un alto 40.1 por ciento en Alabama. Un estudio reciente de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades reveló que el 39.4 por ciento de los adultos hipertensos no sabe que tiene presión arterial alta, lo que indica que la morbilidad real de la hipertensión podría estar incluso en un nivel más alto que el 30.8 por ciento. El mismo estudio de los CDC reveló que el 53.5 por ciento de los adultos que sabe que tiene hipertensión no la tiene controlada (MMWR, Sept. 12, 2012).

“La alta prevalencia de sedentarismo, obesidad, diabetes e hipertensión significa que un tren de carga de enfermedades crónicas prevenibles va a chocar con nuestro sistema de atención de la salud a menos que tomemos medidas inmediatamente”, comentó el Dr. Tuckson. “Esta tendencia ya está afectando la vida de las personas y el sistema en su totalidad, pero será devastadora si no se hace nada al respecto. Nosotros —como ciudadanos, defensores de salud pública, empresas, empleados y miembros de familia— debemos ocuparnos de los hábitos poco saludables hoy mismo si queremos salvar a nuestros hijos de toda una vida de dolor y gastos innecesarios. Así como el acceso a atención médica de calidad es tan importante para nuestra salud, la manera en que están viviendo demasiadas personas actualmente es en realidad el mayor riesgo para su salud”.

El lugar donde vivimos tiene relevancia: Los estados menos saludables enfrentan desafíos importantes

Las clasificaciones de este año revelaron diferencias marcadas entre los cinco estados más saludables (Vermont, Hawaii, New Hampshire, Massachusetts y Minnesota) y los cinco estados menos saludables (Mississippi, Louisiana, Arkansas, West Virginia y South Carolina). Al comparar los primero cinco con los últimos cinco estados, es evidente que los estados menos saludables enfrentan enormes desafíos relacionados con los determinantes conductuales de salud y con los factores socioeconómicos que inciden en la salud.

Mientras que las tasas de consumo de tabaco en los cinco estados más saludables oscilan entre el 16.8 por ciento y el 19.4 por ciento de la población adulta, las tasas de consumo de tabaco en los estados menos saludables rondan entre el 23.1 por ciento y el 28.6 por ciento. Asimismo, del 27.2 por ciento al 36.0 por ciento de la población lleva una vida sedentaria en los cinco estados menos saludables, en comparación con una tasa del 21.0 por ciento al 23.5 por ciento de la población en los cinco estados más saludables.

“Nos alienta saber que varios estados que estaban entre los últimos lugares han podido progresar”, expresó el Dr. Tuckson. “Alabama y Oklahoma estaban entre los estados que hicieron mejoras importantes. Además, nos alientan mucho los esfuerzos intensos para mejorar la salud en Louisiana y Mississippi”.

Las clasificaciones del 2012 también revelan el impacto del clima económico de un estado en la salud de sus habitantes. Los cinco estados que ocupan los primeros lugares informan una mediana de ingresos familiares más alta (de $51,862 a $65,880) que los cinco estados que ocupan los últimos lugares ($37,881 a $43,939). Las tasas de niños que viven en la pobreza, que oscilan entre el 8.6 por ciento y el 16.4 por ciento de los habitantes de los cinco estados más saludables, se encuentran entre el 24.4 por ciento y el 30.5 por ciento en Mississippi, Louisiana, Arkansas, West Virginia y South Carolina. Los ingresos per cápita y la pobreza afectan la capacidad de las familias para solventar los aspectos de un estilo de vida saludable.

Los estados más saludables también informan un clima laboral más saludable. Las tasas de desempleo oscilan entre el 5.4 por ciento y el 7.3 por ciento de la población en los cinco estados que ocupan los primeros lugares, en comparación con una tasa del 7.8 al 10.5 por ciento de los habitantes de los estados que ocupan los últimos lugares.