Si quieres ser billonario te tengo una noticia buena y una mala.

¡Noticia buena! Los billonarios siguen creciendo. Ya son 1.226 en el mundo.

¡Noticia mala! Los de a pie también estamos creciendo:

Ya somos 7 mil millones.

En aritmética elemental, por cada suertudo billonario que duerme plácidamente, hay 6 millones

de ilusos –como yo- atacados por el insomnio

de las deudas, que cada madrugada nos preguntamos: ¿cuál es la bendita fórmula para ser billonario?

Para comprender la fórmula dividamos a los súper

ricos en dos grupos:

Primero, los que heredaron sus riquezas.

Y segundo, los billonarios “chambeadores” que son aquellos que han amasado sus fortunas con visión, audacia, trabajo, trabajo y más trabajo. (Claro que algunos de éstos últimos suelen adicionarle

al trabajo, frialdad y especulación)

¿A qué grupo podrías pertenecer?

Empieza por revisar tu árbol genealógico. Quizás

encuentres entre tus antepasados a un conquistador

español que te incluyó en su “herencia hispana”. O un pirata inglés que te legó el pergamino

donde está dibujado el mapa de un tesoro enterrado. O una tatarabuela multimillonaria, que te menciona en su testamento.

Pero, si tus antepasados ni te mencionan… olvídate.

Ya no serás billonario por herencia.

Pero ¡Fresco carnal! No te desanimes. Apenas el 20% de los billonarios heredaron sus fortunas. El otro 80% levantó sus fortunas chambeando, de sol a sol.

Hay otros factores que –a primera

vista no son importantes-

pero que podrían influir en tus posibilidades de ser billonario.

Por ejemplo, si naciste en septiembre –como yo- se aumentan tus posibilidades. Al analizar las fechas de nacimiento

de estos 1.226 billonarios,

se concluye que la mayoría

de ellos fueron concebidos en diciembre y aterrizaron en este mundo en septiembre.

Si vives en Estados Unidos, también se aumentan tus posibilidades. De los 1.226 billonarios

del mundo, 425 han hecho sus fortunas en esta Nación, 315 en Asia, 310 en Europa,

90 en Latinoamérica y 86 en África y el Medio Oriente.

Claro que también es importante

que estudies duro -con énfasis en finanzas- pero eso no garantiza que serás billonario.

Si bien el 80% de los billonarios posee un título universitario, también son reconocidos los casos de algunos que se negaron a terminar sus estudios

y se dejaron llevar por sus instintos.

Bill Gates, contradijo a su papá, abandonó la universidad

de Harvard -cuando apenas cursaba su segundo año- y salió a fundar Microsoft.

Steve Jobs, abandonó sus estudios en el Reed College a los seis meses, para crear Apple.

Mark Zuckerberg, desarrolló la red social Facebook

en su dormitorio en Harvard y tan pronto explotó la popularidad del sistema, abandonó la universidad.

Apenas terminó su primer año en la Escuela Tisch de Artes de la Universidad de Nueva York, Lady Gaga abandonó sus estudios, para dedicarse

a montar su espectáculo musical.

La pregunta más frecuente que me plantean mis parientes pobres es: “¿a un billonario no le pesa tener tanto dinero?”

  • ¿Pesar?

  • Pues hagamos las cuentas: Si un millón de dólares,

en billetes de $1, pesan una tonelada, pues mil millones de dólares (que es la cifra mínima para clasificar como billonario) le pesarán: mil millones de toneladas.

VERBATIM

“Un rico no es más que un pobre desgraciado, pero con dinero” – W.C. Fields

Por: © 2012 Armando Caicedo

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