Denver, 28 dic (EFE).- La educadora y empresaria de Colorado Helen Krieble propuso como reforma migratoria alternativa el aprobar una versión actualizada del Programa Bracero, que hace medio siglo permitía la contratación de trabajadores extranjeros temporales.

Según Krieble, ese programa, al que denomina «la solución de la tarjeta roja» (en oposición a la «tarjeta verde» de inmigración) permitiría resolver simultáneamente dos problemas: la llegada masiva de personas indocumentadas y la falta de trabajadores para ciertos sectores, como agricultura o pequeños negocios.

En declaraciones a Efe, esta empresaria conocida por sus constantes actividades filantrópicas enfatizó que su propuesta «no es un plan de amnistía», sino un plan «dirigido por el libre mercado, con fondos privados, respaldado por el gobierno y basado en incentivos».

Krieble propuso que empresas privadas estadounidenses puedan operar en el extranjero para contratar a trabajadores temporales no inmigrantes y sin antecedentes criminales.

Los migrantes serían contratados para trabajos específicos en lugares específicos y por un tiempo determinado, luego del cual deberían abandonar el país. Toda esa información estaría incluida en la «tarjeta roja», que sería aceptada como documento de identidad válido por el Gobierno estadounidense.

La idea, dijo Krieble, no es nueva, ya que se gestó hace más de dos años como respuesta a la situación migratoria en Arizona y se trata de una actualización del Programa Bracero.

Mientras ese programa operó (1942-1964), «el número de indocumentados cruzando la frontera bajó dramáticamente de más de un millón a sólo unos pocos miles», indicó.

«Es una forma de ayudar a que Estados Unidos reciba a los trabajadores de una manera segura y legal», afirmó Krieble, presidenta de la Fundación Vernon Krieble, dedicada a «encontrar soluciones a problemas modernos».

En este caso, dijo Krieble, el problema es que las leyes migratorias actualmente consideradas por el Congreso, como el Dream Act, a pesar de los innegables beneficios que tendrían para miles de inmigrantes, no solucionarían el tema de fondo.

En su opinión, seguirían llegando inmigrantes indocumentados y aquellas personas en zonas rurales o dueños de pequeños negocios que necesitan trabajadores se verán obligados a contratar a indocumentados si quieren recoger sus cosechas o mantener abiertas las puertas de sus negocios.

Se calcula que unos 4,5 millones de personas trabajaron para el Programa Bracero en los campos y para las compañías ferroviarias en todo el país ante la escasez de mano de obra en EE.UU. por la Segunda Guerra Mundial.

La denominada «la tarjeta roja» (en oposición a la «tarjeta verde» de inmigración) propuesta por la educadora y empresaria de Colorado Helen Krieble y que sería aceptada como documento de identidad válido por el Gobierno estadounidense. EFE/Cortesía