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City Heights. Desde que contaba con 2 años de edad, Ana Mendoza, una inmigrante indocumentada, ha vivido en el miedo por el gobierno federal

Pero a sus 24 años, aplicó para el programa Acción Diferida del Presidente Barack Obama a la semana de que el gobierno comenzara a aceptar solicitudes, en el mes de agosto.

El programa excluye de la deportación a muchos jóvenes indocumentados, que llegaron a los Estados Unidos de niños, ayudándolos a conseguir trabajo.

La semana pasada, Mendoza obtuvo el sobre que estaba esperando, dentro se encontraba una identificación federal brillante.

“Fue algo muy conmovedor, aún no lo he procesado” añadió, Mendoza comenzó a pensar acerca de las puertas que pudieran abrirse gracias a esta identificación “Puedo entregársela a una compañía y menciona que se me permite trabajar legalmente aquí, en los Estados Unidos”.

Casi inmediatamente, la graduada de Cal State Los Ángeles, inició enviando su resume a firmar de relaciones públicas.

“Tuve la sensación de que debía apurarme y encontrar un trabajo, y mostrar que quiero quedarme aquí y laborar, y ser una buena ciudadana”.

En dos semanas, obtuvo 4 entrevistas, y para el fin de la semana había conseguido 2 llamadas de regreso de 3 de las citas a las que había asistido. Sigue cruzando sus dedos para que éstas se conviertan en ofertas de trabajo.

Por Adrian Florido

K P B S San Diego


ENGLISH VERSION

Reprieves for Young Undocumented Immigrants Start Trickling In

Since she was 2 years old, Ana Mendoza, an undocumented immigrant, has lived in fear of the federal government.

But the 24-year-old applied for President Barack Obama’s Deferred Action for Childhood Arrivals program a week after the government started accepting applications in August.

The program exempts from deportation many young undocumented immigrants who arrived in the U.S. as children and allows them to get jobs.

Last week, Mendoza got the envelope she’d been waiting for. Inside was a shiny federal ID card. Recognition.

“It was really overwhelming. I haven’t really processed it,” she said.

Mendoza started thinking about the doors that little card was going to open for her.

“I can give that to an employer and it says I am legally allowed to work here in the United States.”

Almost immediately, the Cal State Los Angeles graduate started sending her resume to public relations firms.

“I kind of had a sense of, OK, now I have to hurry, and find a job, and show that I do want to stay here and work, and be a good member of society”.

Within two days, she’d scheduled four interviews. And by the end of the week, she’d had three, and gotten two callbacks. She’s crossing their fingers that they’ll turn into job offers.

By Adrian Florido

K P B S San Diego