En 1951, “Nash Motors” comenzó a vender un caro deportivo de dos plazas, el Nash-Healey, que se realizó en colaboración con el diseñador italiano Pinifarina y el ingeniero británico Donald Healey.

Earl convenció a General Motors de que también necesitarían construir un deportivo de dos plazas y, con su equipo de proyectos especiales, comenzó a trabajar en el nuevo carro ese año, que fue el nombrado en código “Proyecto Opel”. El resultado fue el Corvette 1953, dado a conocer al público en ese año por Motorama Car Show. La primera generación es la más comúnmente conocida como “sólido eje”, basada en el hecho de que la suspensión trasera independiente no estaba disponible hasta 1963. La primera generación comenzó en 1953 y terminó en 1962.

El Chevrolet Corvette es fabricado en Bowling Green, Kentucky, donde también se encuentra el Museo Nacional de Corvette. Anteriormente era fabricado en Flint, Míchigan y Saint Louis, Missouri. Fue el primer deportivo construido por Chevrolet.

Para poner el desempeño del Corvette en perspectiva, hay que entender que el motor menos potente disponible genera 430 caballos de fuerza. El Corvette puede acelerar de 0 a 60 mph en 4.2 segundos y cubrir el cuarto de milla en recta en 12.5 segundos. Eso es más rápido que un Porsche 911 Carrera o un Jaguar XK8 y comparable con un Ferrari F430. Hay gran cantidad de torque a cualquier velocidad del motor y la respuesta al acelerador es muy animada.

El motor Z06 viene con 505 caballos de fuerza de su V8 LS7, el cual desplaza 7.0 litros, o 427 pulgadas cúbicas, ofrece excelente agarre en curvas largas y rápidas, con sólo la cantidad justa de ladeo de la carrocería, y es fácil salir de las curvas con mucha potencia. Tiene una velocidad límite de 190 mph.

La caja automática de seis velocidades y la manual de seis velocidades y la elección entre ellas está dada por las prioridades y las preferencias personales. Es fácil realizar los cambios y el clutch es sencillo de operar con suavidad. Para propósitos de economía de combustible, Chevrolet incluye un mecanismo que fuerza a que usted cambie desde primera a cuarta cuando acelera lentamente. Esto me pareció un poco molesto, aunque me adapte a ello. La automática Paddle Shift ofrece cambios manuales por medio de unas palancas en el volante y un controlador electrónico con más potencia de procesamiento.

El paquete de suspensión F55 Magnetic Selective Ride Control ofrece lo mejor de ambos mundos, ofreciendo una configuración muy similar que es utilizada en los modelos más caros de Ferrari. El Magnetic Selective Ride Control es una configuración estupenda. Viene con rotores de frenos de perforaciones cruzadas resistentes a la atenuación y a la humedad. Se puede cambiar entre modos Touring y Sport, cada uno de los cuales ajusta automáticamente la amortiguación de acuerdo a las condiciones de manejo.

En modo Touring, la suspensión varía la amortiguación desde muy suave cuando se viaja lentamente, hasta algo cercano a la rigidez cuando se maneja con fuerza; estos ajustes de amortiguación ocurren muy rápidamente. El modo Touring me pareció un poco más blando que la suspensión estándar cuando se está sobre una carretera secundaria. Filtra bien la vibración, pero en algunas situaciones bordeaba en una sensación un poco flotante. Cambiando a modo Sport, levanta el piso, y así que usted siente más la vibración del camino.

Los frenos son suaves, fáciles de llevar en velocidad. El carro es muy estable al frenar con fuerza y no se inquieta cuando se frena y gira al mismo tiempo. Aunque, el motor tiene tanta potencia que la parte trasera colea si el acelerador se aplica con demasiada fuerza en un giro

Una versión especial, con edición limitada es dedicada a todos los fanáticos de dicho modelo, y para despedir a la actual generación del Chevrolet Corvette, lleva por nombre “Corvette 427 Convertible Collector Edition”, con el mismo poderoso V8 de 7.0 litros proveniente del Z06, el cual transmite sus nada despreciables 505 HP. Es simplemente el Corvette más poderoso que se haya fabricado en la historia.

El desarrollo de dicho motor fue una tarea conjunta entre el equipo de ingeniería de la firma norteamericana y la gente del equipo Corvette Le Mans de la GT1 que ganó en el 2011. Su fabricación se lleva enteramente a mano en el “Performance Build Center” de GM.

Es sin duda el más rápido que la General Motors ha fabricado en la historia, ya que acelera de 0 a 100 km/hr en menos de cuatro segundos. Estéticamente, el modelo se distingue del resto de la línea por medio de una pintura blanca con líneas azul acero recorriendo el vehículo a todo lo largo, rines de 19 pulgadas al frente y de 20 atrás, neumáticos Michelin PS2, con detalles en fibra de carbono.

Cuenta con un chasís fabricado en aluminio, pero a diferencia, gran parte de los componentes de la carrocería son de fibra de carbono, de esta manera se logra que el peso en vacío apenas supere las 3000 libras. La coupé original que probé, el convertible, pesa unas recortadas 3,217 libras y están disponibles tres suspensiones.

En fin, con historia o sin ella, el Corvette no es un carro para los débiles de corazón o para quienes no poseen los niveles más altos de conducción, está hecho para los que sí saben conducir, y controlan a su vehículo. Es incómodo para entrar, pero cómodo cuando se está sentado. Es sumamente divertido de manejar, pero hay que hacerlo con sumo cuidado. Casi para profesionales.

Precio: Desde $54.600 (modelo base)

Consumo: 16 mpg en ciudad y 26 mpg en carretera (modelo base)