PALM CITY.- A sus 13 años, Jessica Juárez no es sólo una boxeadora latina que a su corta edad se ha echado a cuestas el compromiso de representar –en este deporte- a las mujeres latinas, sino de acudir a la Olimpiada de Brasil 2016.

Para lograr su meta, la joven, quien estudia con calificaciones sobresalientes en Hilltop Middle School, entrena a conciencia al lado de su padre, Ramón Juárez, quien la lleva de la mano haciendo la labor de entrenador y promotor.

En entrevista con El Latino, le preguntamos sobre cuáles fueron los factores que como padres de Jessica tomaron en consideración para darle permiso a que su hija realizara una actividad tan peligrosa como es el boxeo, particularmente para las mujeres.

“Pues fue un poco difícil, pero al llevarla al entrenamiento por primera vez, le hice una prueba, vi que tenía cualidades, mucho poder en su mano izquierda y gran velocidad y me dio la confianza de que merecía una oportunidad de probarse en el boxeo”, dijo convencido.

Reconoció, sin embargo, que su esposa (y madre de Jessica) “estaba un poco nerviosa y se quería resistir porque era una niña, pero cuando la vio subir al ring y observó un poco de entrenamiento, se convenció”.

Jessica, quien pelea en la categoría de las 90 libras, recordó que comenzó a boxear desde que tenía 9 años, y su calidad lo respalda cerca de una decena de medallas ganadas sobre el encordado, el Campeonato Estatal que obtuvo luego de noquear a Clarisa Hernández, de Caléxico, en una pelea realizada en Monte, California. Pero para poder llegar a esta instancia, la muchacha tuvo que dejar a varias en el camino, en las eliminatorias distritales.

Un dato significativo que explica por qué Jessica y su padres tienen que entrenar con niños, es justamente que hay muy pocas niñas que asuman el deporte de los puños y de las llamadas ‘orejas de coliflor’, pues es un deporte que apenas fue aceptado en la pasada olimpiada de Londres 2012.

“Mire algunos niños me la han golpeado”, dijo mostrando un notable moretón ocasionado durante un entrenamiento.

Aunque Jessica es callada y hasta cierto punto tímida, se le nota el brillo en los ojos cuando habla de boxeo (“desde niña me ha gustado el boxeo”), y en particular recuerda el día que tuvo la oportunidad de platicar y convivir con Jackie Nava, una mujer boxeadora por la que siente gran admiración.

Después de haber boxeado en ciudades como San Francisco, Las Vegas, Indio, Coachella y Oaxnard, entre muchas, Jessica y su padre se encuentran en sus peleas de preparación ‘fuertes’ en espera de que afronten su máxima prueba: Los Guantes de Oro, que tendrán lugar en marzo próximo en el estado de Washington o Florida.

¡Buena suerte le deseamos a esta gran deportista local!

Horacio Rentería

Ellatinoonline.com