SAN YSIDRO, CA.- Padres de familia de inmigrantes de California y Arizona que perdieron la vida o resultaron gravemente lesionados por agentes de la patrulla fronteriza y el buró de aduanas y protección fronterizo, se manifestaron frente a la garita de San Ysidro.

La expresión se dio en medio de casos calificados como de ejercicio de brutalidad policiaca por parte de agentes federales, y frente a la promesa del presidente Barack Obama y legisladores federales de que por fin este año habrán de aprobar una reforma migratoria integral.

“A ninguno de ellos les han matado a un familiar y no saben lo que sentimos nosotros ahora”, exclamó vehemente Valentín Tachiquín, padre de Valeria, quien perdió la vida luego de un agente le disparó en un incidente ocurrido en Chula Vista el 28 de septiembre del año pasado.

Ahí estuvieron también María Luz Rojas y Porfirio Hernández, padres de Anastasio Hernández Rojas, quien falleció luego de ser sometido a descargas eléctricas por alrededor de una decena de agentes en lo que fue la antigua salida peatonal a Tijuana. Acompañándolos, acudió su viuda, María Puga.

“¡Lo único que yo pido es que se haga justicia para mi hijo Carlos” (Lamadrid)!, había dicho un día antes, en conferencia de prensa Guadalupe Guerrero, en referencia a un incidente ocurrido el 21 de marzo del 2011, en un incidente ocurrido en la frontera de Douglas, Arizona, con Agua Prieta, Sonora, México.

En otro hecho ocurrido en Arizona, José Gutiérrez fue víctima del empleo de la pistol eléctrica o ‘tasser’ por parte de agentes fronterizo de San Luis Arizona, y estuvo en estado de coma en incidente ocurrido el 30 de marzo del 2011. Su esposa Shena Gutiérrez advirtió sobre las secuelas que las descargas eléctricas recibidas en la región cerebral por su esposo han tenido en su vida.

De acuerdo con datos disponibles, solo entre entre enero y junio del 2011se abrieron 81 nuevas investigaciones conta la patrulla fronteriza y el Departamento de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), pero hasta ahora no se ha conocido de un solo caso en que se haya dado la razón a los civiles afectados.

En contraste, trascendió que el número de agentes en la frontera Estados Unidos-México ha crecido a 21,444 y a 21,063 inspectores en los puertos de entrada, a lo largo de 641 millas de línea fronteriza.

Asimismo, la agencia federal cuenta con 333 sistemas de video para vigilancia, 9 aviones no tripulados y 34 mil camas para arrestados.

Los manifestantes anticiparon que entre el 25 y el 28 de febrero se encontrarán en Washington, D.C. entrevistándose con líderes religiosos y abogados en derechos humanos del migrantes, buscando una conducta más humana que la que ha imperado por parte de los agentes.

“Queremos una frontera nueva y la supresión de estos abusos”, dijo el conocido activista Pedro Ríos, director de American Friends Service Committee (AFSC) San Diego.

Horacio Rentería

Ellatinoonline.com