Washington.- Asociaciones de inmigrantes y abogados denunciaron supuestos abusos por parte de agentes de la Oficina de Protección de Aduanas y Fronteras (CBP) y pidieron que la reforma migratoria incluya una modificación de esta agencia que garantice el respeto a los derechos civiles.

En una conferencia telefónica, representantes del Proyecto de los Derechos de los Inmigrantes del Noroeste, de Estadounidenses por la Justicia de los Inmigrantes y del Consejo Estadounidense de Inmigración, entre otros, anunciaron que presentaran diez denuncias por casos de abuso por parte de oficiales de la CBP.

«Durante años, los oficiales de la CBP han utilizado tácticas ilegales que violan los derechos de los ciudadanos legales e ilegales por igual», dijo Melissa Crow, miembro del Centro de Acción Legal del Consejo Estadounidense de Inmigración.

Los denunciantes aseguran que estas «tácticas incluyen el uso excesivo de la fuerza, la detención ilegal y las técnicas coercitivas para obligar a las personas a renunciar a sus derechos».

Sean Riordan, abogado basado en San Diego (California), explicó que la vocación de estas acciones legales es lograr que la CBP «adquiera un compromiso con los derechos humanos, con el derecho a la libertad y con los derechos civiles».

«Las inspecciones y las regulaciones de las actuaciones de la CBP deben ser más rigurosas y se deben tomar medidas ante los casos de abuso perpetrados por los oficiales. (…) El Congreso también tiene mucho que decir sobre esto y la reforma migratoria debe acoger también estas consideraciones», dijo.

Según explicaron los letrados, las denuncias incluyen presuntas actuaciones irregulares no solo en la frontera suroeste con México, sino también en estados como Ohio, Washington o Nueva York.

Los representantes de las asociaciones resaltaron el caso de una niña de cuatro años de edad y nacida en Estados Unidos que en marzo de 2011 fue retenida por la CBP y enviada a Guatemala, de donde proceden sus padres, tras una estancia de cinco meses en este país centroamericano.

La pequeña, Emilia, fue retenida en el aeropuerto Internacional de Dulles, en Washington, debido a una infracción migratoria, lo que, añadido a que sus padres se encuentran en situación ilegal en el país, la dejó en un limbo legal.

«Después de que unos agentes de la CBP sellaran el pasaporte de la niña, dirigieron a su abuelo, con quien estaba de viaje, a una segunda inspección debido a un problema con sus documentos de inmigración, y tanto él como la niña fueron detenidos», explicaron.

«A pesar de las reiteradas peticiones del abuelo para que le permitieran comunicarse con los padres de la niña, en Nueva York, los oficiales se negaron a hacerlo», relataron.

Emilia estuvo detenida cerca de catorce horas, hasta que finalmente un oficial de la CBP se puso en contacto con el padre, prometiéndole que la enviaban en un vuelo a Nueva York, sin embargo, horas más tarde le notificaron que la pequeña no podía serle devuelta a «unos ilegales».

Temiendo que de lo contrario pudiese perder la custodia de su hija, el padre decidió que la única opción viable era para ella regresar a Guatemala.

«Desafortunadamente, esto no es un ejemplo aislado de la mala conducta y el abuso de la CBP», añadió Crow.

Un agente de de la Oficina de Protección de Aduanas y Fronteras (CBP) trabaja en la garita fronteriza de De Concini (Arizona). EFE/Archivo