Miami,.- Estados Unidos debe impulsar una política idiomática que atienda a la población hispanohablante para lograr el aumento de la «competitividad y el progreso» del país, aseguró hoy Hans Fenstermacher, director general de GALA, organización que representa a la industria mundial del idioma.

«Es importante comunicarse con las minorías lingüísticas, principalmente la hispana. Ya no es aceptable decir que todos tienen que aprender inglés. Eso no sirve. Es un obstáculo par el crecimiento» del país, resaltó a Efe Fenstermacher.

El directivo de la Asociación de Localización y Globalización (GALA, por su sigla en inglés) anunció en una conferencia la creación de ALEA, el primer «lobby» que representa los intereses de la industria del idioma en Estados Unidos.

La iniciativa, resultado de la acción conjunta de GALA y el Consejo Nacional para los Idiomas y Estudios Internacionales (NCLIS, en inglés), servirá para «dar una voz nacional a una industria que genera 25.000 millones de dólares anuales en Estados Unidos», precisó.

Se trata de un sector responsable de la creación de más de medio millón de puestos de trabajo en el país, con un peso cada vez mayor en la economía; pero que, quizá debido a su condición de industria «muy fragmentada», no tiene el reconocimiento visible de otros sectores.

«Proporcionamos servicios y tecnología del idioma, todo aquello relacionado con traducciones (Google Translate, por ejemplo), adaptación de productos y servicios a otros mercados, tales como medios de comunicación o redes sociales», explicó el gerente general de GALA, con sede en Estados Unidos.

Esta organización, prosiguió, representa no sólo a las empresas que prestan este tipo de servicios a instituciones gubernamentales, cadenas hoteleras(como Marriot) o compañías de internet, sino también a los clientes privados que requieren sus servicios.

En ese sentido, es «una gran industria que se centra en todo lo que se refiere a idioma, base del comercio y fundamental para orientar la competitividad de nuestro país en un mundo global».

En opinión de Fenstermacher, se necesita «aumentar el conocimiento de otros idiomas» y acordar «nuevas políticas nacionales sobre los idiomas» al servicio de minorías como la hispana, para «interactuar más y mejor con todos los mercados», una visión que todavía no ha calado a fondo en las instituciones oficiales.

«Es más fácil -insistió- comunicarse con una población en su propio idioma, pero en Estados Unidos todavía no lo hemos hecho», por eso necesitamos este grupo de presión, ALEA, entre otras cosas para «dar más visibilidad a este problema» y «concienciar a los gobiernos sobre la importancia de los idiomas, de su relevancia nacional».

Destacó la vitalidad del español, después del inglés la lengua de comunicación internacional más pujante en el mundo, y la importancia de los casi 50 millones de hispanos que conforman la minoría más numerosa y de crecimiento más rápido en EE.UU., lo que impone un cambio sustancial en el enfoque respecto de las minorías.

Defendió, en ese contexto, la importancia de «comunicarse en Estados Unidos con las minorías lingüísticas» y promover «políticas que aumenten la comunicación» en los idiomas maternos, «principalmente con la población hispanohablante», reiteró.

Desde la óptica de los profesionales de la industria del idioma, resulta esencial «facilitar la integración de la comunidad latina en el país», algo que se puede lograr impulsando una «buena política de idiomas».

De hecho, esa es una de las tareas que ha asumido este grupo de presión, consciente de que una buena parte de la comunidad latina es bilingüe y Estados Unidos cuenta con «una industria del idioma que necesita a esas personas para servir a nuestros clientes».