Los tratamientos para devolver la blancura a los dientes son eficaces y seguros, aunque están contraindicados en casos de caries, sensibilidad o periodontitis. Comer algunos alimentos y evitar otros ayuda a que su efecto se mantenga más tiempo.

El perfil básico de mujeres y hombres que acuden habitualmente a las clínicas para someterse a un tratamiento de blanqueamiento dental es el de profesionales, empresarios, actores, artistas, abogados, profesores y trabajadores de entre 20 y 45 años de edad, que mantienen un contacto asiduo con el público, así como gente de edad avanzada, personas que desean mejorar el aspecto de su sonrisa o pacientes a quienes se lo ha recomendado su odontólogo.

Estas visitas a las clínicas especializadas aumentan, en torno a un 40 por ciento, de cara a la celebración de eventos sociales, según un reciente estudio.

Una sesión de blanqueamiento dental dura 45 minutos y sus efectos pueden durar “de seis a doce meses dependiendo de los hábitos de cada persona, aunque si es necesario puede realizarse a intervalos menores de tiempo, ya que no daña la dentina ni la salud del paciente”, según David Estébanez, director de “Newhite Clinic”.

Los nuevos sistemas de blanqueamiento, basados en sustancias químicas que se aplican en el exterior del diente, son seguros y eficaces, y permiten al paciente cambiar en hasta 8 tonos su color del diente, según indica este experto, quien agrega que “deben estar siempre bajo supervisión médica y ser aplicados por un experto médico o un odontólogo cualificado”.

Los tratamientos de blanqueamiento dental, que se venden libremente sin la supervisión, recomendaciones y seguimiento del dentista, pueden tener riesgos para la salud, según expertos del Consejo Europeo de Dentistas (CED).

Según el CED, los tratamientos para blanquear la dentadura pueden contener concentraciones de agentes blanqueantes, como el peróxido de hidrogeno que, entre otros efectos puede provocar quemaduras, alteraciones en las mucosas o sensibilidad dental, si no los supervisa un odontólogo.

Según estos expertos, los efectos aumentan cuanto mayor es la concentración del agente blanqueante, así como mayor y más prolongado en el tiempo sea el tratamiento.

Asimismo, los odontólogos europeos señalan que, antes de iniciar un tratamiento blanqueante, hace falta que un dentista valore el estado general de la salud bucodental del paciente, para decidir el tratamiento más adecuado y descartar otros problemas de salud, evitando así posibles complicaciones.

CONTRAINDICACIONES Y PRECAUCIONES

El blanqueamiento no está recomendado en pacientes con gingivitis u otras enfermedades periodontales, ni antes ni inmediatamente después de haber realizado un tratamiento de restauración dental, indican desde el CED.

Otros condicionantes externos que han de valorarse son el consumo de tabaco o alcohol, que pueden potenciar los posibles efectos tóxicos del peróxido de hidrógeno.

Esta técnica tiene una contraindicación relativa en los casos de dientes sensibles o cuya raíz ha quedado a la vista por una enfermedad, y “esté absolutamente contraindicada en casos de caries dental sin tratar o zonas del diente desprotegidas, defectos en la formación del esmalte y durante el embarazo, en el que, aunque hay control clínico, es preferible esperar”, indica la doctora Sandra Sánchez Orusco, de la clínica Smiling, en Madrid (España).

“Todo tratamiento de blanqueamiento debe de ser prescrito por un profesional bucodental”, ya que “si está mal planificado, existe la posibilidad de “llegar a tener lesiones irreversibles e incluso perder alguna pieza”, ha advertido esta experta.

Para Sánchez Orusco, la precaución respecto de los ‘productos milagro’, tan conocidos en los intentos de adelgazamiento, también debe aplicarse en el blanqueamiento dental, cuyo equivalente son “ciertas pastas y productos para tener los dientes blancos que tienen un alto contenido abrasivo cuya función es eliminar manchas y que pueden ser peligrosos”.

Asimismo, un exceso de tratamientos puede conducir a un daño permanente, como la erosión del esmalte dental, según indica.

Las sustancias más utilizadas para blanquear los dientes son el peróxido de hidrógeno (H2O2) también conocido como agua oxigenada y el peróxido de carbamida (compuesto por peróxido de hidrógeno y urea) pero – como advierte el Consejo General de Dentistas de España, CGCOE – “estos productos no son inocuos y tienen sus peligros”.

La duración del blanqueamiento puede variar dependiendo de la causa de la decoloración y el color de los dientes, su resultado depende del tipo y concentración del agente blanqueador y del tiempo y la frecuencia que esté en contacto con la dentadura.

“Con la edad se produce una modificación y oscurecimiento fisiológico del color de los dientes que, a veces, se agrava con la alimentación, la ingesta de café, té, los colorantes alimentarios y otras sustancias como el tabaco y algunos medicamentos, como las tetraciclinas”, ha explicado la doctora Carolina Manresa.

CLAVES PARA MANTENER EL BLANCO.

Según Manresa esta decoloración puede tratarse con un resultado satisfactorio “en la mayoría de casos” mediante las nuevas técnicas de blanqueamiento, basadas en el uso de sustancias químicas de aplicación extra dental o interdental, que son una “alternativa terapéutica conservadora, segura y eficaz”.

Cada paciente responde de forma diferente a la aplicación de los geles blanqueadores, por lo que para su tratamiento sea seguro y confortable, y su efecto sea rápido y duradero, “hay que combinar tres parámetros (luz, tiempo y concentración) de forma individualizada”, añade la experta

Durante el tratamiento e inmediatamente después, los dientes se tornan más propensos a captar pigmentos externos y más sensibles a las temperaturas extremas, por lo que en estas etapas se aconseja no fumar ni enjuagarse con colutorios con clorhexidina, mantener una higiene bucodental adecuada y evitar las comidas y bebidas a una temperatura demasiado caliente.

“Ingerir ciertos alimentos y evitar otros puede ayudar a que los dientes se mantengan blancos y no se vuelvan a manchar tras un blanqueamiento, y ahorrarse el tiempo y el gasto de tener que someterse a otro tratamiento más adelante”, ha comentado el doctor Raymond Garrison, presidente del Departamento de Odontología del Centro Médico Bautista de Wake Forest, (WFBP, por sus siglas en inglés) en Carolina del Norte (EE.UU.)

Según Garrison, “las frutas y verduras duras como las manzanas, las judías verdes, la coliflor, las zanahorias y el apio ayudan a limpiar los dientes mientras se mastican, y ayudan a fomentar el flujo de saliva, que neutraliza los ácidos y protege los dientes”.

“Los productos lácteos, sobre todo los ricos en calcio, y los quesos -sobre todo los más duros que ayudan a eliminar las partículas que quedan en los dientes- también contribuyen a mantener los dientes blancos”, ya que “su ácido láctico ayuda a prevenir las caries, según el experto del WFBP.

En cambio, las personas con su dentadura recién blanqueada “deben evitar o limitar el consumo de alimentos y otros productos que manchan los dientes, como tabaco, salsa de soja, refrescos, vino tinto y blanco y moras”, añade Garrison.

Asimismo, se ha de evitar el consumo de bebidas oscuras (té, café, vino tinto y colas), bebidas heladas o ácidas (piña, kiwi y cítricos), frutas rojas (cerezas, arándanos) y verduras color verde intenso (brócoli, espinacas), salsas coloreadas (boloñesa,) y comidas con colorantes alimentarios (azafrán, curry), de acuerdo a la doctora Carolina Manresa.

EFE

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