San Diego (CA), (EFE).- Un ciudadano estadounidense de origen mexicano denunció haber sido víctima de abuso por parte la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), durante el fin de semana, cuando intentó cruzar la frontera por San Diego.

Francisco González, de 35 años, aseguró en conferencia de prensa que el sábado a las 8:45 de la mañana arribó al cruce peatonal de la garita de San Ysidro. Una vez en el edificio de inspección, trató de cambiar de fila, ya que consideraba que la de su lado derecho avanzaba más rápido.

Al percatarse de ello, un agente de CBP le ordenó que regresara a su lugar. «Yo le pregunté la razón, ya que yo quería irme a la otra fila porque la vi más rápida», narró.

De inmediato, el agente pidió el apoyo de más elementos a través de su radio.

«Me tumbó, me echaron al suelo, me noqueó, perdí la consciencia y después no supe lo que pasó», declaró González.

Más tarde, despertó en una ambulancia en camino al hospital de la Universidad de California San Diego (UCSD), donde fue atendido.

Al ser tratado, recibió cuatro suturas en el ojo, cuatro más en el mentón, tiene dientes sueltos y un dedo roto.

El hispano, quien tiene una discapacidad por la cual le tiembla un brazo, recalcó que al momento del incidente había varios testigos en el lugar que esperaban para hacer el cruce fronterizo.

«Tengo miedo», enfatizó. «Eso quiere decir que pueden hacer algo peor, no creo que tengan el entrenamiento para lidiar con tanta gente que cruza todos los días en ese lugar», consideró.

Al momento de enviar esta información, CBP no había contestado las preguntas enviadas por Efe para explicar su versión de los hechos.

Francisco González nació en Tijuana pero obtuvo la ciudadanía estadounidense hace 15 años. Se definió como una persona tranquila, que «no cuenta con antecedentes penales» y que normalmente no se mete en problemas.

Aseguró que hasta hoy ninguna autoridad federal se ha puesto en contacto con él para explicar lo que pasó e, inclusive, tendrá que pagar los gastos de hospital.

Por su parte, Andrea Guerrero, directora ejecutiva del grupo Alliance San Diego, lamentó que estas situaciones sean «cosa de todos los días» en la frontera entre México y Estados Unidos y, en vísperas de una reforma migratoria, pidió a congresistas en Washington considerar que los casos de abuso continúan en la región.

«Tienen que ver que sus políticas tienen consecuencias y Francisco es un ejemplo de ello», afirmó.

La denuncia llega cuando miembros del Congreso consideren necesario reforzar la seguridad en la frontera antes de crear un camino a la ciudadanía para millones de indocumentados que viven en Estados Unidos.

En la misma conferencia, la agrupación defensora de los derechos humanos dio a conocer los resultados de una encuesta hecha entre alrededor de mil residentes en San Diego, referente a temas relacionados con el refuerzo de la seguridad en la frontera y la reforma migratoria.

Al cuestionar a los entrevistados si están de acuerdo en que se destinen recursos para contratar a más agentes fronterizos, el 79 por ciento lo rechazó.

Asimismo, el 72 por ciento dijo estar de acuerdo en que el Congreso dé un camino a la ciudadanía para los indocumentados.

Por su parte, Christian Ramírez, director de la Coalición de Comunidades de la Frontera Sur, dijo que es preocupante ver que «todos estamos expuestos» a estos casos de uso excesivo de la fuerza.

«Es urgente controlar a esta agencia que siente que tiene el poder absoluto», mencionó. «Ya no son únicamente los inmigrantes indocumentados, somos todos», dijo.

Consideró que la propuesta de reforma migratoria debe abordar el tema del control y rendición de cuentas por parte de una agencia como la Patrulla Fronteriza, exigiendo «mayor vigilancia, transparencia y fin a la impunidad».

En los últimos tres años, esta Coalición ha denunciado 19 casos de abuso en la frontera entre México y Estados Unidos, sin que se conozca algún tipo de sanción a los agentes federales involucrados. EFE