La policía de EE.UU. aumentó hoy el perímetro de seguridad en torno a una casa en la que se cree que puede estar el segundo sospechoso de las bombas del maratón de Boston el pasado lunes, que dejó tres muertos y unos 170 heridos.

La vivienda situada en la calle Quimby, una zona residencial en una tranquila localidad de 32.248 habitantes, está totalmente rodeada por policías fuertemente armados.

Hasta las inmediaciones de la casa se ha desplazado una tanqueta y un helicóptero sobrevuela constantemente la vivienda.

Las calles están totalmente vacías, siguiendo las indicaciones de las autoridades que han declarado un toque de queda que implica el cierre de colegios, universidades, comercios, así como la suspensión del transporte público.

En declaraciones a Efe, un vecino que pidió no ser identificado, expresó su «miedo» cuando empezó a escuchar el ruido de helicópteros sobrevolando la zona.

«Me temí lo peor», señaló el vecino, que indicó que no ha escuchado disparos, ni ningún tipo de detonación.

Los únicos vehículos que se ven circular son los de policía y algunos automóviles particulares de residentes que abandonan sus casas.

La policía ha hecho un llamamiento a través de los medios de comunicación, con llamadas robotizadas y Twitter, para pedir a los ciudadanos de que se mantengan en un lugar seguro.

El toque de queda afecta a la ciudad de Boston, que también está desierta, Waltham, Newton, Belmont y Allston Brighton y la ciudad universitaria de Cambridge.

Las autoridades han declinado por el momento facilitar la identidad de los dos sospechosos que han sido identificados por los medios estadounidenses como dos hermanos de origen checheno y que residían legalmente en Estados Unidos.

El nombre del fugado es Dzhokhar A. Tsarnaev, un joven de 19 años que residía desde hace al menos un año en Cambridge, una zona universitaria aledaña a Boston.

El otro sospechoso, que fue abatido la pasada noche durante la persecución policial, sería Tamerlan Tsarnaev, de 26 años, y hermano del prófugo.

El sospechoso fallecido al parecer tenía adherido al cuerpo explosivos, lo que explicaría que llegara al hospital con heridas ocasionadas por detonaciones, según la cadena CNN.

La policía está actuando con un gran despliegue de personal y vehículos blindados en la zona de Watertown, además de con mucha cautela por el temor a que el fugado haya plantado explosivos o los cargue consigo.

El FBI publica fotos y vídeo de dos sospechosos de los atentados de Boston

Jueves 18 de abril.- El Buró Federal de Investigaciones de EE UU (FBI) publicó este jueves, tres días después de los atentados durante el maratón de Boston (Massachusetts), las fotos y vídeos de dos sospechosos de colocar las bombas y pidió la colaboración ciudadana para capturarlos.

En un rueda de prensa que había levantado una gran expectación y ante la impaciente mirada de periodistas de todo el mundo, el agente especial encargado de esta investigación, Richard DesLauriers, reveló una serie de fotos de dos sospechosos, dos hombres jóvenes, que se cubren la cabeza con gorras minutos antes del atentado.

«Alguien allá afuera conoce a estos individuos como amigos, vecinos, compañeros de trabajo o miembros de su familia… el país cuenta con ustedes para que nos los entreguen», indicó el agente que remitió a la web www.fbi.gov para ver las imágenes y a un número de teléfono para comunicar el contacto.

El atentado del 15 de abril ocurrió a unas cuatro horas de iniciado el maratón, diez minutos antes de las tres de la tarde, hora local, con dos detonaciones casi simultáneas separadas por unos 150 metros que causaron la muerte a dos mujeres y un niño de 8 años y dejaron 176 heridos.

El primer sospechoso mostrado hoy, de tez morena, viste una gorra y ropa negra, se cubre los ojos con unas gafas de sol y porta una gran mochila a sus espaldas, supuestamente cargada con una de las ollas a presión llenas de metralla que fueron depositadas cerca de la línea de meta.

El sospechoso número dos, como lo llama por el momento el FBI, es un joven de raza blanca, con una gorra clara que en las fotos lleva al revés, lo que permite reconocer mejor su fisonomía.

Según DesLauriers, este último individuo es el único al que se le ve colocar la mochila en el lugar de la segunda explosión, frente a un restaurante y más lejos de la meta que la primera.

En una breve y accidentada rueda de prensa las autoridades federales pidieron a los que estuvieron el lunes frente a ese restaurante de la calle Boylston que su pongan en contacto con el FBI si no lo han hecho ya.

DesLauriers también enfatizó varias veces que «estas fotos son las únicas que el público debe ver (…) otras instantáneas no son creíbles y desvían innecesariamente la atención en la dirección equivocada», advirtió.

Además, reiteró que los retrasos en dar información más concreta, como los que se produjeron ayer, se deben a que están procediendo de «manera metódica» y que desde hace un día se pasó de tener una primera «persona de interés» a «dos sospechosos».

La rueda de prensa fue interrumpida por un hombre blanco que dijo hablar en nombre de los movimientos «de patriotas y defensores de la Segunda Enmienda», que protege el derecho a portar armas y la formación de milicias armadas.

El hombre portaba otras fotos de hombres con mochilas y aseguraba que el Gobierno está detrás de una conspiración para «desacreditar a los movimientos patriotas» y acusar a milicias irregulares y otros movimientos antigobierno federal del atentado.

Poco antes, en un oficio religioso en la catedral católica de la ciudad de Boston, el presidente de EE.UU., Barack Obama, se dirigió directamente a los autores del ataque para asegurarles: «los vamos a encontrar y se verán con la justicia».

La catedral, con capacidad para unas 2.000 personas y abarrotada con autoridades, policías, miembros de los equipos de emergencias y ciudadanos, ovacionó y se emocionó con el mandatario cuando este afirmó: «Boston, volverás a correr, volverás a correr».

«Vamos a reunir la fortaleza que no sabíamos que teníamos y vamos a acabar esta carrera», aseveró el mandatario, que fue precedido por las notas del violonchelo de Yo-Yo Ma y las palabras del gobernador de Massachusetts, Deval Patrick.

La ceremonia comenzó con los rezos de miembros de las confesiones presbiteriana, evangelista, ortodoxa, judía, católica y musulmana, que coincidieron en el ejemplo de solidaridad, caridad y amor que ha demostrado la ciudad como respuesta al odio terrorista.

Obama aseguró a los heridos «que nos ven hoy desde sus camas» que la ciudad, el estado de Massachusetts y el país están con ellos y lo estarán «cuando se levanten y caminen y, sí, cuando corran de nuevo. Porque correrán de nuevo».

El gobernante tuvo luego la oportunidad de transmitir su mensaje personalmente a los voluntarios y aquellos que ayudaron a la evacuación de heridos, a los que llamó «inspiración para el mundo» y ejemplo de «compasión, deber cívico y coraje».

Posteriormente, el mandatario visitó y compartió tiempo con heridos en el hospital Massachusetts General, donde aún se recuperan una decena de personas, cinco de ellas en estado grave.

La mayoría de los heridos repartidos por nueve hospitales de la ciudad ya han sido dados de alta, aunque algo más de una decena de ellos aún tienen que someterse a operaciones y tratamientos por las amputaciones o las heridas de la metralla.