SAN DIEGO.- Es sin duda alguna, hasta ahora, el mejor pitcher mexicano de todos los tiempos en las Ligas Mayores.

¿Quién no recuerda aquel jonrón en la novena entrada en Montreal, con la que llevó a su equipo a la serie mundial y dejó tendidos en su propia casa a los Expos?

Por supuesto, estamos hablando de Fernando Valenzuela, mejor conocido como “El Toro” de Etchohuaquila, comunidad perteneciente al municipio de Navojoa, Sonora, un gran pitcher mexicano y uno de los jugadores más taquilleros en la historia del béisbol.

Aún se extraña en California la popular ‘Fernandomanía” una moda que trascendió el béisbol para convertirse en ‘un grito de guerra’ de los mexicanos –y en general de los latinos- que siempre habían querido tener un ídolo de su talla.

Pero para poder conquistar su éxito, como todos los grandes, Fernando tuvo que sobreponerse a no pocas adversidades, pues en los inicios de su brillante Carrera hubo ‘umpires’ que le insultaron y aficionados que le gritaban: ¡Regrésate a tu casa!

Lo que parecía un sueño imposible se convirtió en realidad ante el goce de esa masa social que siempre busca la revancha frente a los fracasos de la vida:

Fernando sólo no regresó a casa como querían sus detractores, sino que los aficionados al béisbol de Ligas Mayores recuerdan aquella Serie Mundial contra los poderosos Yanquis de Nueva York (1981), a los que el zurdo derrotó 3 carreras a 1, siendo una victoria decisiva para que su equipo los Dodgers de Los Angeles (dirigidos por el popular entrenador italo-americano Tom Lasorda), ganaran aquella serie mundial por 4 juegos a 2.

Por ello, Fernando Valenzuela se convirtió en ese 1981 ganó el Premio al Novato del Año y el Cy Young de la Liga Nacional al mejor pitcher del máximo circuito.

Transcurridos más de tres décadas de que tuvo lugar el fenómeno social conocido como ‘fernandomanía’ y Fernando aún considera que este suceso fue un sueño cristalizado en realidad.

Todavía tiene presente Fernando aquella primavera de 1980 cuando lanzador veterano de los Dodgers, Jerry Reuss, se lastimó una pantorrilla, y el entrenador Lasorda tomó la bola para depositarla en manos de Fernando Valenzuela. Era el juego de inauguración del 9 de abril de 1980. Aquella noche, el astro sonorense sacó los 27 outs y dejó a los Astros de Houston en 5 hits.

Su paso por los Padres de SD

Otro hecho relevante fue cuando Los Padres de San Diego lo contrataron en la temporada de 1996 lo contrataron, atrayendo a miles de latinos a un estadio sediento de taquilla, para terminar su increíble historia en 1997, durante el corto tiempo que vistió la camiseta de los Cardenales de San Luis.

Finalmente diremos que sin que lo haya hecho hasta ahora, el comisionado de las Ligas Mayores, Fernando Valenzuela fue reconocido por el Salón de la Fama del Caribe.

A partir del 2003, cuando tenía 43 años de edad cumplidos, el exlanzador se incorporó al equipo de comentaristas latinos para las transmisiones de los Dodgers en español. Desde entonces a la fecha, Fernando (a sus 53 años) aporta su experiencia adquirida en 17 temporadas en las Grandes Ligas junto a Jaime Jarrín y José Iñiguez, durante todos los partidos del equipo en casa y algunos cuando juega fuera.

Injusto que no pertenezca aún al Salón de la Fama de MLB

No obstante este jugador latino, que injustamente no ha sido colocado en el Salón de la Fama, obtuvo otros grandes méritos:

El Premio de Bate de Plata para un pitcher en 1981 y 1983.

Haber ponchado a 5 bateadores (de la Liga Americana) consecutivos en el Juego de Estrellas de 1986, empatando un récord impuesto en 1934 con el también lanzador zurdo Carl Hubbel y un experto –como Valenzuela- en el lanzamiento de ‘tirabuzón’ o tenedor.

Los bateadores ponchados por el pitcher mexicano fueron: Don Mattingly (primera base de Yanquis de Nueva York), el parador en corto Carl Ripken Jr. (Orioles de Baltimore), Jesse Barfield (Azulejos de Toronto), Lou Whitaker, segunda base de Tigres de Detroit, y su compatriota Teodoro Higuera, que entonces jugaba para Cerveceros de Milwakukee.

En ese mismo año (1986), Fernando fue reconocido con un guante de oro.

Y se recuerda la fecha del 29 de junio de 1990, cuando Valenzuela hizo la hazaña de lanzar un juego ‘no hit no run’ (sin imparable ni Carrera) frente a los Cardenales de San Luis.

Horacio Rentería

Ellatinoonline.com