SAN DIEGO.- Con oscuros nubarrones ha comenzado la temporada para los Padres de San Diego, que a su mal comienzo, que los ha ubicado en el frío sótano de la tabla de posiciones entre los equipos de la división oeste de la Liga Nacional en las Mayores, tienen que cargar con vergüenzas como la protagonizada recientemente por Carlos Quentin y el pitcher de los Dodgers, Zack Greinke.

Todo ocurrió en la sexta entrada del segundo juego entre ambos equipos en Petco-Park, cuando el pitcher angelino Greinke golpeó el hombre izquierdo de Quentin. Este ultimo soltó el bate y miró desafiante al lanzador, quien –según dijo- le gritó algo que le causó enojo, y sin dudarlo, se lanzó sobre la humanidad del monticulista.

Esto fue suficiente para que los jugadores de las bancas se vaciaran y se agarraran en una batalla campal que todavía sigue siendo tema de polémica.

El caso es que el comisionado de las Ligas Mayores decidió castigar a Quentin por 8 partidos, mientras el pitcher Greinke sólo fue sancionad con no jugar un partido.

¿Justo o injusto? Todo depende del cristal con el que se mire, pero estos incidentes sólo empañan la imagen del béisbol organizado.

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