Los Ángeles, (EFE).- Los padres hispanos inmigrantes necesitan participar más activamente en el proceso educativo de sus hijos para prevenir ausencias, deserción e incluso delincuencia, señalaron hoy algunos expertos.

El arresto en el condado de Orange, al sureste de Los Ángeles, de seis padres y madres de familia, cuatro de ellos latinos, por su responsabilidad en las ausencias escolares de sus hijos, «muestra la necesidad de que los padres hispanos, especialmente los inmigrantes, se involucren más directamente en el proceso escolar», dijo a Efe Niza Rodríguez, psicóloga educativa, experta en desarrollo familiar.

«Los padres deben vencer el temor -y a veces la pereza- de participar en el desarrollo educativo de los hijos y acudir a la escuela en busca de información y orientación», afirmó Rodríguez, quien trabaja en Orange en la recuperación de estudiantes que han abandonado la escuela.

Los padres fueron detenidos ayer después de que sus hijos acumulaban docenas de ausencias injustificadas, a pesar de que el distrito escolar había enviado advertencias al respecto, señalaron las autoridades del programa de rehabilitación y reducción de pandillas del condado.

El primer obstáculo a superar es el poco manejo del inglés, que impide que los padres entiendan información enviada por la escuela o no puedan comunicarse con muchos de los profesores de sus hijos.

«Eso más que un obstáculo, es una oportunidad para que los padres se superen y utilicen los recursos disponibles -hasta ahora- como las escuelas de adultos y los programas de Inglés como Segundo Idioma», anotó la experta.

Según Clara Sánchez, coordinadora de relaciones con la comunidad de varias escuelas en ese condado, muchas entidades con mayoría de alumnos hispanos envían la información, en forma regular, también en español.

«Nosotros hacemos esfuerzos importantes para traducir la información al español, pero encontramos que -especialmente los padres con estudiantes que tienen problemas en la escuela- muchas veces no la reciben de sus hijos o no se interesan en leerla y entenderla», explicó Sánchez.

Los estudiantes hispanos -que conforman más del 48% del total de alumnos de preparatoria en las escuelas públicas de California- presentan la mayor deserción escolar en preparatoria, con un índice de graduación del 73,2 %, según el informe más reciente de la Superintendencia de Instrucción Pública de California.

«Pero el problema es más difícil de resolver cuando los jóvenes ya están en la preparatoria: la participación de los padres y el interés por la vida escolar de sus hijos debe comenzar desde la edad preescolar y mantenerse con continuidad a lo largo de su crecimiento», anotó Rodríguez.

Desde la primaria, los padres deberían asistir a todas las reuniones y eventos a los que la escuela los invita y mantener esa continuidad durante los años de educación intermedia y preparatoria, coincidieron las expertas.

«Aunque los padres no hayan terminado su escuela secundaria siempre pueden estar insistiendo ante los hijos en la importancia de avanzar lo más posible en el nivel de educación», enfatizó Sánchez.

En ese sentido, según las expertas, los padres deben mostrarse como un «ejemplo inverso», destacando las carencias y dificultades que genera la falta de educación.

«Y en las escuelas, especialmente aquellas con abundancia de alumnos hispanos, en el área administrativa generalmente hay alguien que habla español y que puede explicar los procedimientos más importantes, como los métodos de calificación y la ponderación de los exámenes», agrego Rodríguez.

Los padres detenidos ayer fueron acusados de contribuir a la delincuencia de un menor y no supervisar adecuadamente su asistencia a la escuela.

De ser declarados culpables, los progenitores enfrentan hasta un año de cárcel y 2.500 dólares en multas.

«Si estamos pendientes del avance de nuestros hijos y vamos con frecuencia a entrevistarnos con sus maestros, no terminaremos en la cárcel por sus ausencias repetidas», concluyó la psicóloga.