SAN YSIDRO.- Luis Angulo es un trabajador inmigrante que se vino de México a trabajar a California, y por sus condición de indocumentado dejó a su familia y no conocía a su pequeña hija, Jimena, de cinco años, quien reside en Tijuana.

Sin que Luis ni nadie lo imaginara viviría junto con su niña el sueño virtual de todos los inmigrantes aunque este sólo hubiera durado dos minutos.

Cuando la puerta metálica en Friendship Park (Parque de la Amistad) fue abierta por un grupo de agentes fronterizos vestidos en verde olivo, se abrió ante los ojos de los asistentes a la zona de playas de Tijuana, un momento mágico, increíble y sobre todo, muy conmovedor para padre e hija.

Luis y Jimena Angulo se fundieron en un abrazo, y la víspera del Día del Niño, que se celebra el 30 de abril, pero se adelantó al domingo 28 para el festejo anticipado, había cambiado –aunque sea por un instante, una historia plagada de división de fronteras y de criterios entre los gobiernos de los dos países vecinos.

El momento en que el alcalde Bob Filner, la primera dama Bronwyn Ingram y el director del grupo Ángeles de la Frontera, Enrique Morones, llaman a padre e hijo para que se reunan por vez primera y se fundan en un gran abrazo fue un momento muy sensible y significativo.

Y luego Morones describiría a este reportero cómo se gestó este histórico hecho que no estaba programado: “Luis (Angulo) se aproximó a mí en el estacionamiento cuando preprarabamos la caravan en Friendship Park, el me dijo quería encontrarse con su familia en ese lugar”.

“Yo lo invité entonces a acompañar la caravana y a que nos acompañara y lo hizo, y reunidos saludamos a los amigos y las personas ahí reunidas de ambos lados de la frontera”, narró.

Luego de que Virginia Reyes leyera un bello ensayo de su autoría que escribió en honor del líder campesino César Chávez, las bellas notas de la música de mariachi sonaron alto y deleitaron y llenaron el ambiente, ante la alegría de los asistentes.

Morones recordó cuando la señora Bronwyn Ingram “me contó que Luis no podía salir del país, porque su solicitud fue llenada ante el servicio de ciudadanía e inmigración y se encuentra actualmente en proceso. De hecho era la primera vez que el padre abrazaba a su hija Jimena”.

“Parados sobre el camino, el tiempo se congeló para todos nosotros, pues sabíamos que el amor no tiene fronteras, cómo pueden no permitir que un padre abrazara a su hija? Nos preguntábamos, pero se permitió”, sostuvo.

Mientras “nuestros ojos se inundaron de lágrimas mientras nuestros corazones se llenaron de alegría”, dijo el activista.

“Estamos muy agradecidos de que la Patrulla Fronteriza hubiera acordado (abrir la puerta). La llamada Puerta de la Esperanza fue abierta. Era algo histórico, después de la Operación Guardián iniciada en 1994, después de todo el dolor y muerte que la barda ha causado, la puerta fue finalmente abierta!!”, manifestó Enrique Morones.

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