Moore, Oklahoma.- Un tornado calificado como “monstruoso” impactó los estados de Oklahoma, Little Rock, Texas, Missouri, Columbus y Chicago, dejando una estela de destrucción y muerte.

Aunque oficialmente eran, al momento de redactar la nota informativa, 24 los muertos, incluidos 9 niños de la escuela primaria Plaza Towers, de uno de los mayores tornados que han ‘pegado’ en Estados Unidos, el saldo final podría ser mayor.

Las trágicas cifras también daban cuenta de 200 heridos, algunos de ellos de gravedad y centenares de casas destruidas.

Aunque el meteoro con remolinos y vientos de más de 200 millas por hora, se inscribe ya en la historia del país como uno de los más violentos y fatales, se adelantó que al encontrar con vida a unos 100 sobrevivientes de los escombros, se alzaban nuevas esperanzas.

La madrugada del martes 21 de mayo, la tormenta convirtió en palizadas viviendas de madera que se derribaron como Castillo de naipes; arrancó de tajo árboles y dejó a oscuras manzanas completas, que se encontraban como solitarios y dantezcos páramos, en medio de un abrumador silencio.

La tormenta arrancó las hojas de los árboles y dejó numerosas manzanas a oscuras y convertidas en un páramo. Los socorristas recorren a pie los barrios donde el poderoso tornado arrasó casas una por una, atentos a cualquier voz que pudiera salir de entre los escombros. Un helicóptero en lo alto lanza su chorro de luz sobre las cuadrillas de rescatistas y trabajadores.

Moore es una población con más de 55,081 habitantes, de acuerdo con el censo del 2010 perteneciente al condado de Cleveland, y es la séptima ciudad más grande del estado de Oklahoma.

La descripción sobre el tornado dada por el Centro de Predicción de Tormentas de la Administración Nacional y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés es más que elocuente: “un tornado de categoría EF4, la segunda más fuerte en la escala Fujita, tocó tierra y arrasó todo lo queue estaba a su paso en el suburbia de Moore, al sur de Oklahoma City, capital del estado del mismo nombre”.

El Centro referido describió asimismo al fenómento natural como “gigantesco y mortífero”, al cubrir un diámetro de tres kilómetros y desplazarse a una velocidad mayor a los 300 kilómetros por hora.

Cabe hacer mención que el tornado más devastador en la historia de Estados Unidos, ocurrió en 1953 en la ciudad Michigan, dejando 116 muertos.

El presidente Barack Obama, en su calidad de jefe del ejecutivo, instruyó a dependencias federales como Federal Emergency Management Agency (FEMA) a que ofrezcan auxilio a la población y dijo que “como Nación ahora nos corresponde preocuparnos de los sobrevivientes y de la recuperación”

«Mientras permanezcamos aquí, tendremos la esperanza de encontrar sobrevivientes», dijo por su parte la agente de policía Betsy Randolph, vocera de la Patrulla de Carreteras de Oklahoma.

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