El nombre de este imbecilillo es Ding Jin Hao, un cretino imberbe que en un viaje de turismo por Egipto, le dio por “inmortalizarse” pintando un graffiti sobre un grabado -de 3.500 años de antigüedad- que se exhibe sobre los muros del templo de Luxor, (santuario que es patrimonio de la humanidad y que se construyó a orillas del Río Nilo, en el siglo 14 antes de Cristo)

La infame “obra de arte” de este cretino dice: ”Ding Jin Hao estuvo aquí”.

Esa horrenda costumbre de los turistas de dejar testimonio gráfico de su paso por los lugares que visitan, se remonta al nacimiento de la historia. Sospecho que en alguna parte del Paraíso Terrenal, existe un muro con la marca: “Don Adán, doña Eva y la culebra, estuvimos aquí”

Hiram Bingham el famoso profesor de Yale que en 1911 pasó a la historia como “el descubridor de la antigua ciudad de Machu Picchu”, relata que en el “Templo de las Tres Ventanas”, se topó con un graffiti escrito con carbón que decía: “Agustín Lizárraga estuvo aquí.1902”. Como quien dice, otro “descubridor” se le adelantó nueve años.

Un siglo más tarde, año 2005, dos jóvenes chilenos, de19 y 20 años, estuvieron a punto de encender otra guerra entre Perú y Chile, cuando se les ocurrió dejar testimonio de su paso por Machu Picchu. Fueron detenidos por pintar sus nombres con aerosol. En Chile protestaron por la severidad de las autoridades peruanas contra los jóvenes chilenos. En Perú protestaron por considerar que se trataba de un grave insulto chileno a su patrimonio cultural.

Lo del graffiti es tradición viejísima. La Academia de Ciencias y Humanidades de la Universidad de Berlín-Brandenburgo, estudia los casi 200 mil mensajes que los legionarios romanos pintaron sobre los muros de las guarniciones que ocuparon –en Europa, Gran Bretaña, España y Norte de Africa- durante los 800 años que duró el Impero Romano (desde el año 340 antes de Cristo, hasta el año 476 de nuestra Era) Esos graffitis no se limitan a decir “un legionario romano estuvo aquí”, sino que allí dejaron testimonio de sus emociones y hasta de las tarifas de sus prostitutas.

Durante la Segunda Guerra Mundial, miles de soldados norteamericanos dejaron prueba de su paso hacia los frentes de batalla en Europa, Africa, Oceanía y Japón, con el famoso graffiti: “Kilroy estuvo aquí”. Estos graffitis van acompañados con el dibujo de un tipo narizón que se asoma por encima de una pared.

En la realidad, James Kilroy era un inspector de barcos, que solía colocar la frase: “Kilroy was here”, como prueba de su trabajo

A propósito de graffitis, me vi obligado a ponerme muy serio con la tía Filomena cuando me contó que quería mandarse a tatuar un graffiti -a la altura de la ingle- con la frase: “Nunca, nadie ha estado aquí”.

VERBATIM

Graffiti #1

“Si la vida te da la espalda, acaríciale el trasero”

Graffiti #2

“Cuando una mujer sufre en silencio, es porque se le acabaron los minutos del celular”

Por: © 2013 Armando Caicedo

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