SAN DIEGO.- Mientras la comunidad Lesbiana, Gay, Bisexual y Transgénero de San Diego se muestra feliz de la resolución de la Suprema Corte de la Nación que “dio luz verde” a los matrimonios entre parejas del mismo sexo, defensores de la Proposición 8, que se opone a los mismos, respondieron que esta es una decisión errónea y continuarán abogando porque sólo se permita el matrimonio entre un hombre y una mujer.

La Administración del Condado de San Diego informó asimismo que están recibiendo centenares de solicitudes de registros, pero los primeros matrimonios no se llevarán a cabo sino hasta 25 días después de que tuvo lugar la resolución.

El Tribunal Supremo de Estados Unidos emitió dos fallos que no tienen precedente en la historia de Estados Unidos, al autorizar el matrimonio entre homosexuales, que permitirán a las parejas del mismo sexo, ya casadas, recibir reconocimiento y beneficios fiscales en el ámbito federal.

Y en el segundo punto los magistrados quienes votaron en una ajusta decisión de 5 a 4 votos apuntaron directamente al estado de California, dando la vuelta a una ley que impedía las bodas entre parejas ‘gays” y ordenando que las mismas vuelvan a ser legales.

Como se sabe, la bandera de activismo en favor de los derechos de los homosexuales ha sido públicamente defendida por el presidente Barack Obama y forma parte del programa del Partido Demócrata, pero acremente atacada por la agenda del Republicano que acusa la medida “de inmoral”, “contra natura” y ha impulsado –en California, con 37 millones de habitantes, de los que al menos el 10 por ciento 3.7 millones se estima se encuentra en alguna de estas categorías, siendo San Francisco la ciudad considerada como más liberal en el país.

El periodista Jorge Ramos Avalos en su libro “La Lucha Gay” sostiene que “Estados Unidos, el (supuesto) país de la igualdad, discrimina en contra de millones de sus propios ciudadanos. No los trata como iguales. Hay al menos 9 millones de personas que se identifican como gays, lesbianas, bisexual o transgénero –según el Williams Institute de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA)- que no tienen los mismos derechos que los otros 300 millones de norteamericanos”.

“Los gays no se pueden casar en matrimonios reconocidos a nivel nacional. Y, al no poder hacerlo, tienen enormes dificultades, desde conseguir un seguro medico y heredar a su pareja hasta recibir ciertos servicios sociales y acceso a organizaciones. A esto, desde luego, hay que sumar los múltiples prejuicios que sufren por el simple hecho de ser lo que son”, afirma.

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