SAN DIEGO.- La ciudad de San Diego fue sede del Simposio Anual de la Sociedad para Matemáticas Aplicadas a la Industria( the Society for Industrrial and Applied Mathematics, SIAM, por sus siglas en inglés).

El evento, que reunió a matemáticos de todo el mundo que muestran los conocimientos de punta en esta ciencia, tuvo lugar del 8 al 12 de julio y fue un apropiado escenario para que los asistentes conozcan los últimos avances en este campo.

Se precisó que esta sociedad que profundiza en el conocimiento y difusión de la Matemáticas, como ciencia, tiene cerca de 30 años de existencia y “El Congreso tiene el objetivo de reunir especialistas de primer nivel, en diversas áreas de investigación y el impacto que tiene en la industria y en la aplicación de las Matemáticas”.

Entre estos campos se destacan el de la industrias aeronáutica y aeroespacial, telecomunicaciones, financiera, automotriz, ecológica, etcétera.

Al término del primer día de sesiones, El Latino entrevistó a los matemáticos latinos Daniel Hernández (mexicano) y Harold Moreno (colombiano) acerca de la reticencia que tienen muchos estudiantes hacia el aprendizaje de la Matemáticas, incluso anticipando que esta materia no tiene utilidad en la práctica.

Para los dos expertos entrevistados nada está más fuera de la realidad, y se basa en prejuicios motivados, en muchos de los casos, porque los maestros no supieron o no quisieron enseñarles a razonar”

“Yo creo que lo que sucede es que cuando uno es que cuando un alumno se encuentra al nivel de secundaria o preparatoria, no tiene todavía la preparación para determinar para que le van a ser útiles (las matemáticas), y se pregunta ¿para qué me sirve? ¿En dónde la voy a usar?”, Consideró Daniel Hernández, del Centro de Investigación en Matemáticas en México.

Y anticipó su sugerencia para los escolares: “creo que lo más importante es el pensamiento, la estructura de pensamiento, la estructura de razonamiento, es la parte fundamental que te da estudiar Matemáticas; es primordial transmitirles sus posibles aplicaciones, como por ejemplo, por qué y cómo funciona un celular y esto no sólo para un estudiante de secundaria o preparatoria, sino incluso de primaria”.

Dijo que preguntarte ¿por qué cuando encendemos un aparato puedes comunicarte con otra, sin ningún problema, qué es lo que hace para que puedas mandar un mensaje, o cuando te subes a un avión, qué es lo que le permite despegar, quizás lo das por hecho, pero detrás de eso hay conocimiento; eso es ciencia y no sólo una ciencia sino un conjunto de ciencias; es decir, ingenieros (especializados en termodinámica), ingenieros mecánicos, ingenieros eléctricos, incluso matemáticos”.

Hernández agregó que en el campo de la navegación, por ejemplo, el conocimiento de esta ciencia es determinante, porque “simplemente hace muchos años te preguntabas cómo puedes llegar de un punto a otro, y cuál era la ruta más corta, tomando en cuenta que la tierra no estás en un plano sino en una esfera, un concepto muy antiguo en la industria naval”.

“Por supuesto que ahora ya no tenemos ese problema en el campo de la navegación (sea naval, aérea o terrestre), pero tenemos otros como dificultades de comunicación, de señal de radares, de detección o no detección; por ejemplo, cuando en la guerra una de las partes busca que el enemigo no detecte las señales”, expresó el estudioso.

Por su parte, Harold Moreno destacó que en los latinoamericanos han tenido una educación muy memorista, en el que se ha abandonado una premisa básica: cuestionarse el por qué de un problema, de una fórmula o aún algo elemental como las tablas de multiplicar “simplemente porque me las tengo que memorizar”.

Y puso un ejemplo: “alguna vez calificando unos exámenes a nivel mundial que se aplican a los estudiantes en forma aleatoria, con preguntas abiertas, y por lo general a los estudiantes de Estados Unidos les iba muy bien en comparación de los latinoamericanos; quizás los estudiantes de los colegios privados empleaban más el raciocinio”.

Al preguntarle qué recomendaba a los estudiantes la respuesta fue específica: “que se pregunten por qué esto, de dónde viene, y si lo tengo que memorizar, por qué lo debo hacer, que se vayan al esqueleto y se pregunten”.

“Cuando yo llegué a este país yo venía con serios problemas en Matemáticas, entonces me dije: si quiero ser Ingeniero, tengo que aprovechar este cambio y voy a empezar desde el principio, pues de lo contrario ¿cómo voy a poder seguir con este sueño?”, dijo Elizarrarás.

Hoy Antonio no sólo es un exitoso ingeniero Latino en el campo de la Naval sino que ha estrechado la amistad con Matemáticos como Daniel y Harold, de quienes expresa una profunda admiración.

Horacio Rentería

Ellatinoonline.com