(Nota aclaratoria: En pruebas de laboratorio se ha podido comprobar que todo periodista de clase media y salario mínimo -como yo- que se sorprenda, así mismo -en almendra- frente a un espejo, le da por filosofar)

Esta madrugada, instantes antes de meterme bajo la ducha, me vi reflejado -de cabo a rabo- en el espejo del baño… Ahí mismo me puse a pensar…

A los cinco minutos de contemplarme en almendra, me pregunté:”¿Será que con este físico, corro el riesgo de perder mi empleo?”.

Media hora más tarde -una vez terminé de evaluar mi escuálida musculatura de jugador de “Nintendo”- concluí: “gracias a que soy feo, tengo el empleo asegurado”.

Este ejercicio de meditación trascendental se originó en la decisión de la Suprema Corte de Justicia del Estado de Iowa que acaba de establecer como doctrina: “Si un empleador considera que la belleza de una trabajadora perturba el ambiente de trabajo, tiene todo el derecho legal a despedirla”.

¡Qué decisión tan sabía e inteligente! Por primera vez, la Corte Suprema de Justicia de un Estado legisla a favor de nosotros: ¡los feos!

¡Que iluminados estos siete jueces! Porque han hecho brillar -para nosotros los feos- el sentido de la justicia.

¡Qué equilibrio el de estos altos jueces! (todos los integrantes de esa Corte son hombres)

Lo que me ofende es que esta historia contradice los cuentos de hadas

En 1857, los hermanos Grimm publican el cuento de “Blancanieves”. Allí los siete enanitos salvan a la bella rubia, heroína de esa historia de ficción.

En este 2013, en Iowa, son siete los jueces que hunden a la bella rubia heroína de esta historia de verdad.

La protagonista de la historia de Iowa es Melissa Nelson, una señora casada, de 32 primaveras, que trabaja como asistente del doctor Knight, dentista de 53 años.

Durante los últimos diez años, la señora Nelson no sólo ha demostrado ser una excelente trabajadora, sino que, con el tiempo, su belleza se ha tornado más provocativa.

¿Será que el dentista es miope? o ¿cómo se explica que apenas a los diez años, el dentista se dio cuenta que su erótica asistente se volvió provocativa?

Quien sí se dio cuenta de la metamorfosis de la empleada fue la esposa del dentista. Para evitar que su marido incurriera en alguna “falta en el área de candela”, se adelantó a los acontecimientos y le saco “tarjeta amarilla” a la asistente.

El resto de la historia ya es de dominio público. El dentista despidió a su asistente. Ella lo demandó por despido ilegal alegando discriminación de género. El caso subió hasta la Corte Suprema de Justicia que, por 7 votos contra 0, acaba de sentenciar: “es legal que los patrones despidan a los empleados que ellos vean como “atracción irresistible”, así los trabajadores no se hayan visto envueltos en líos sentimentales y así no hayan realizado ningún acto incorrecto”.

La tía Filomena metió las narices en el tema .

  • Mijo, estoy dichosa. Por primera vez en la historia, ganamos las feas.

VERBATIM

“Cuando nací yo era tan feo que el doctor no me abofeteó las nalgas, sino que abofeteó a mi mamá” – Rodney Dangerfield

Por: © 2013 Armando Caicedo

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