SAN YSIDRO.- Doña Merced Lember, una mujer discapacitada de 80 años de edad, vivió un momento muy desagradable cuando cruzaba de Tijuana a San Diego, por la garita de San Ysidro.

Indicó que eran alrededor de las 5:20 de la tarde del miércoles 31 de julio y regresaba de Tijuana a visitar a su hermano Rolando Moreno, cuando se acomodó para hacer fila en espera de poder pasar.

Sin embargo pasaron los minutos y aunque en el lugar no tenía un lugar para descansar, se apoyó en su bordón y pese a que se encontraba muy fatigad nunca se le permitió el pase.

Indicó que un agente que se encontraba en el sitio envió a algunas personas a otra línea regular y cuándo le pidió que le diera la misma oportunidad, le respondió tajante que no se podía y que permaneciera en la línea, aunque ya tenía más de 45 minutos esperando.

Al argumentarle que se encontraba cansada y requería cruzar la respuesta sería mas severa: “¡si no le gusta, regrésese a México!”.

Doña Merced, quien forma parte de los adultos mayores que son atendidos en el Centro de Cuidados de Adultos Mayores de San Ysidro y se distingue por su amable trato hacia sus compañeras y compañeros, señaló que esta no es la primera ocasión que vio sufrir a otras personas discapacitadas o sufrió un trato de este tipo por parte de agentes en la garita.

“Yo tengo en este centro como 3 años y ya me dieron el bastón porque ya no puedo caminar”, dijo mientras nos mostraba la tarjeta que la acredita como discapacitada.

“Lo único que le pedí a este agente es que si no tenía manera de pasarme, porque estaba muy cansada y la línea no se movía, y de manera altanera me respondió: ¡No se puede! Y le respondí: ¡si usted quisiera, si se podría!, y fue cuando me dijo que si no me gustaba me fuera a México”, señaló Lember.

Insistió que recurrió a El Latino para que se difunda las dificultades que pasan las personas mayores y discapacitadas al cruzar la línea, por no existir una línea especial para ellos, y mezclarla con las personas que bajan de los camiones, cargados de maletas, lo que provoca que las líneas se alarguen.

Dijo que lo único que está pidiendo “es respeto y un trato digno y más humano para nosotros los deshabilitados”.

“La realidad es que los discapacitados no les importa”, concluyó la entrevistada al momento en que auxiliaba a una mujer en el Centro de Adultos Mayores de San Ysidro.

Horacio Rentería

Ellatinoonline.com