Actuar de forma inadecuada ante un ataque epiléptico puede perjudicar a la persona que lo sufre, por ello es de vital importancia desterrar algunos mitos sobre esta dolencia y saber cómo actuar y auxiliar a una persona afectada, si somos testigos de su crisis o estamos con ella cuando se desencadena.

En general, las crisis epilépticas no suelen durar más de 1 ó 2 minutos, tras los cuales la persona se recupera con normalidad. Sin embargo, ese breve lapso puede ser decisivo para el paciente porque, una mala actuación por parte de quienes le rodean en ese momento, puede perjudicarle seriamente.

Esto explican desde el laboratorio UCB Pharma, la Federación Española de Epilepsia (FEDE), la Sociedad Española de Neurología (SEN) y la Fundación Española de Enfermedades Neurológicas (FEEN), que impulsan la campaña “Conocer la Epilepsia Nos Hace Iguales”(CENHI), que busca concienciar a la población sobre todo lo que se debe y no debe hacer ante una crisis epiléptica.

Los expertos de estas cuatro entidades coinciden en que “pese a ser una de las enfermedades neurológicas crónicas más comunes, la epilepsia es una de las enfermedades más mitificadas de la actualidad y nuestra sociedad todavía mantiene algunas falsas creencias que deben ser erradicadas”.

“Está demostrado que conocer la epilepsia y saber cómo actuar ante una crisis convulsiva puede evitar daños graves y efectos negativos a largo plazo”, ha apuntado el doctor Juan Álvarez, director médico en Pfizer.

Entre los mitos más extendidos destaca la creencia de que, durante una crisis epiléptica, es necesario sujetar a la persona y poner algo en su boca, para evitar que se trague su propia lengua, lo cual según la SEN, la FEDE, la FEEN y UCB, es imposible, mientras que restringir los movimientos del epiléptico en plena crisis, así como forzar la apertura de su boca, si que puede ocasionarle daños mucho más graves.

“Durante una crisis epiléptica, la respiración se interrumpe porque los músculos respiratorios del tórax y el diafragma no funcionan correctamente, por lo que no sirve de nada forzar la apertura de la boca del paciente o introducir un objeto en ella”, ha señalado el doctor Antonio Gil-Nagel, especialista en epilepsia del Hospital Ruber Internacional.

Además, según este neurólogo miembro de la SEN, “las consecuencias de ese comportamiento pueden ser mucho más graves que la propia crisis, pues se pueden causar lesiones permanentes en la mandíbula, provocar roturas de dientes o impactar el objeto en la laringe”.

Según los especialistas de la campaña CENHI, la actitud correcta es vigilar que el paciente no se haga daño con ningún elemento externo, colocar algo blando o acolchado bajo su cabeza, poner a la persona suavemente de costado, permanecer a su lado mientras dura la crisis y ofrecerle ayuda una vez finalizado el episodio.

También entre la sociedad existe un cierto recelo al creer que los pacientes con epilepsia pueden ser muy violentos.

“Al intentar inmovilizar a una persona que está teniendo una crisis, es probable que el paciente pueda tener un reflejo natural, pero involuntario, de protegerse”, explica el doctor Javier Alcázar, director médico asociado del área Terapéutica de Sistema Nervioso Central de UCB.

“En lugar de sostener a la persona, lo idóneo es hablarle con suavidad y protegerlo de situaciones en las que pueda hacerse daño”, aconseja el doctor Alcázar.

En el marco de la campaña CENHI, que se realiza cada año y se dirige a escolares y profesores, alumnos de entre 7 y 12 años, participan en una serie de talleres prácticos tras los cuales expresan mediante dibujos qué entienden por epilepsia y cómo se debe y no debe actuar ante una crisis de esta dolencia.

La campaña, que se realiza todos los años en colegios, es un programa educativo que pretende familiarizar a los alumnos con la enfermedad.

Cuando el cerebro entra en crisis según la campaña CENHI ante una crisis epiléptica hay que:

-Medir la duración de la crisis epiléptica con un reloj.

-Proteger la cabeza con alguna prenda de ropa blanda, a modo de almohada,

-Aflojar la ropa apretada.

-Quitar las gafas de la persona con cuidado, en caso de que las use.

-Hablar al afectado con calma y claridad.

-Bloquear y evitar los peligros que pueda haber.

-Explicar lo sucedido a otras personas.

-Poner a la persona de lado después de la crisis.

Pero en ningún caso hay qué:

-Inmovilizar a la persona

-Ni sujetarla una vez finalizada la crisis.

Desde el portal www.vivirconepilepsia.es., de UCB y avalado por la SEN, se informa que, además de conocer los primeros auxilios, también es importante saber reconocer qué tipo de crisis epiléptica está sufriendo una persona, en función de sus síntomas y saber qué hacer y evitar en cada caso.

Las crisis, que son la manifestación de la epilepsia en un paciente, le producen sensaciones, emociones y comportamientos extraños y se deben a la excesiva actividad eléctrica de un grupo de neuronas, pueden ser de dos tipos: focales o generalizadas.

Las crisis parciales o focales (que comienzan en una parte del cerebro) pueden acompañarse o no de la pérdida del conocimiento y se detectan mediante los siguientes síntomas: mirada perdida, caminar sin rumbo, masticación, temblores, movimientos torpes y hablar confuso, señalan desde UCB.

Por su parte, las crisis generalizadas (aquellas que empiezan simultáneamente en todo el cerebro), presentan otro tipo de síntomas: pérdida de conocimiento, contracción o relajación repentina de los músculos, y convulsiones.

Ante una crisis parcial, antes de dejarla a solas, conviene que la persona que ha sufrido este tipo de episodio esté completamente consciente y haya recobrado el conocimiento, asegurándose de que sabe la fecha, dónde está y a dónde se dirige.

La confusión puede ser peligrosa porque, a veces, dura más que la propia crisis. En todo caso, si la persona no recobra el conocimiento del todo, hay que solicitar asistencia médica.

“Cuándo hay que llamar a una ambulancia? Desde UCB aconsejan hacerlo si una crisis generalizada dura más de 5 minutos, si la recuperación del paciente es lenta, sufre una segunda convulsión, tiene dificultad para respirar tras la crisis, si es una embarazada o la persona tiene algún otro diagnóstico médico o muestra cualquier señal de lesión u otra enfermedad”.

Según los expertos de este laboratorio, la mayoría de las crisis que padecen las personas con epilepsia no son urgencias médicas, no suelen causar daños, ni requerir una visita a urgencias.

Entendiendo mejor la epilepsia focal

Uno de los avances más recientes en el conocimiento de los ataques epilépticos, se refiere a los de tipo focal o parcial.

Estos ataques los genera una descarga eléctrica neuronal localizada y sincrónica que puede extenderse a porciones grandes del cerebro, pero hasta hace poco, y pese a las investigaciones realizadas, se ignoraba cuáles son los primeros incidentes celulares que inducen el comienzo de una crisis de este tipo.

Investigadores italianos acaban de dar un paso fundamental, al dilucidar las causas del comienzo de un ataque epiléptico focal, abriendo un nuevo camino para desarrollar nuevas estrategias farmacológicas, según se desprende de un nuevo estudio, publicado en la revista ‘PLoS Biology’ y recogido por SINC.

Según los autores de la investigación, dirigida por Giorgio Carmignoto, del Instituto de Neurociencia de la Universidad de Padua (Italia), “la temprana activación de la astrología, la principal población de células gliales del cerebro, por parte de las neuronas hiperactivas, es uno de los eventos cruciales que predispone a las neuronas para generar un ataque epiléptico”.

El doctor Carmignoto y su equipo monitorizaron la actividad de las neuronas (células básicas del sistema nervioso) y la astrología, un conjunto formado por los atrocitos, las células gliales más destacadas y numerosas en el cerebro y que sirven de soporte a las neuronas, en ratas de laboratorio y conejillos de indias.

Así descubrieron que un episodio de hiperactividad en un grupo restringido de neuronas activa masivamente los atrocitos que están próximos a ellas.

A su vez, los atrocitos activados, devuelven la señal a las neuronas y potencian la actividad neuronal hipersincronizada. En condiciones de mayor excitabilidad, esta señal de retroalimentación de los atrocitos impulsa a las neuronas hacia el umbral de descarga similar a un ataque.

El ataque epiléptico, a su vez, provoca una segunda activación de astrocitos que puede favorecer la propagación de la crisis epiléptica.

Para los autores este “bucle excitativo recurrente entre las neuronas y los astrocitos que se desarrolla en sitios restringidos del cerebro, fomenta y sostiene los ataques epilépticos”, y “esta interacción puede representar una nueva diana para el desarrollo de estrategias terapéuticas eficaces para controlar la epilepsia y tratar las formas de la enfermedad resistentes a los fármacos.

EFE

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