Las vacaciones tocan a su fin y la vuelta a la rutina provoca pereza y falta de motivación. Introducir retos pendientes en nuestros hábitos de belleza y vida sana pueden aportar la chispa necesario para volver a la ciudad con una sonrisa.

¿Síndrome postvacacional?. ¡No gracias!. El regreso a la ciudad y la necesidad de adaptarse al trabajo y las obligaciones puede traducirse, durante unos días, en apatía, mal humor o falta de concentración. Pero no hay que pasar por ese mal trago y una de las claves para combatirlo, según los psicólogos, es la motivación, que puede venir de reincorporarnos a una actividad que nos guste o de plantearnos retos siempre pospuestos.

El cuidado de nuestro cuerpo y nuestra salud pueden ser dos fuentes de motivación si nos hacemos una lista de buenos propósitos, realista y fácil de cumplir, para mantener el bienestar alcanzado durante las vacaciones.

Más Sueño

El principio de todo es dormir bien. Ocho horas seguidas de sueño son, según los médicos, fundamentales para que cuerpo y mente funcionen correctamente, sin olvidar que retarda el envejecimiento y nos proporciona belleza.

Un estudio realizado por el Laboratorio del Sueño de Estocolmo publicado hace un par de años, señala que las personas que duermen menos de ocho horas “parecen menos saludables, menos atractivas y más fatigadas”. Además la falta de descanso o el estrés favorece la acumulación de gasas.

Así que no hay excusas, cada día hay que dormir ocho horas, no sirve arrastrar sueño durante la semana y luego intentar recuperarlo en sábado y domingo.

“Tras las suaves noches de verano que propician ir más tarde a la cama hay que planificar y hacer que el cuerpo se acostumbre paulatinamente a la nueva rutina”, recomienda Beatriz García de Crearte Coaching, de manera que los últimos días de vacaciones se pueden aprovechar para acostarnos cada día más pronto y levantarnos más temprano y que el cambio “no sea drástico”.

Nueva alimentación

La belleza y la salud pasan necesariamente por una alimentación correcta. Uno de los propósitos fundamentales del nuevo curso debe ser cuidar nuestra dieta en la que incluiremos más alimentos sanos y cocinados en casa, reduciendo al mínimo los precocinados.

Seguramente supondrá un pequeño esfuerzo, pero una vez que incorporemos a nuestra rutina unas horas dedicadas a la cocina descubriremos que puede ser fácil, rápido y placentero.

Nada de salir de casa sin desayunar, las prisas o el exceso de trabajo no son excusa para saltarse ninguna comida.

Para cocinar lo mejor es la plancha, el vapor o el horno. Picar entre horas no está prohibido si se hace con cabeza: una pieza de fruta, cereales, lácteos desnatados o encurtidos.

Lo mejor para no caer en tentaciones es planificar bien la compra semanal y no tener en la nevera aquello que no queramos comer, de otra manera la tentación estará a un golpe de tirador.

El verano puede habernos dejado como recuerdo algún “kilito” extra, debido a las comidas más copiosas y una mayor ingesta de alcohol y dulces, pero no hay que lanzarse a una dieta rápida o métodos de semiayuno.

Algunas recomendaciones para ayudar a una alimentación equilibrada son: aumentar la ingesta de agua, que favorece la eliminación de toxinas; limitar la sal y el consumo de alimentos ricos en ella -embutidos, conservas, ahumados-, dar prioridad a las proteínas vegetales que nos proporcionan la legumbres, el tofu o la quínoa (la FAO ha declarado 2013 el año de la quínoa, un alimento lleno de posibilidades y efectos saludables) y calmar el hambre entre horas con infusiones diuréticas.

Vuelta al gimnasio

El otro gran propósito para el nuevo curso tiene que ser hacer más deporte, lo que no quiere decir apuntarse al mejor gimnasio de moda para luego no pisar la sala.

Una recomendación para los que siempre encuentran excusas para evitar el gimnasio es buscar el apoyo de un entrenador personal, que diseñara una rutina adaptada a nuestra condición física y objetivos y nos acompañar· en cada entrenamiento, quizás sea un poco más caro pero siempre es mejor que pagar por no ir.

Practicar deporte ayuda a conciliar el sueño y a controlar el peso, entre otras muchas bondades, sin que para ello haya que entrenar como un deportista de Élite.

Basta media hora de ejercicio moderado o de pasear a buen paso o de natación para que nuestro cuerpo se ponga en marcha, actividades que podemos realizar por la mañana antes de enfrentarse a la rutina diaria, pues lo haremos de manera más positiva.

Y para quienes no les guste el deporte, la alternativa es bailar, un ejercicio completo y divertido, que en algunas de sus modalidades también han llegado a los gimnasios como el “funky”, el “hip hop” o el “street dance”, sin olvidar el ejercicio de moda el “zumba fitness”, que empezó a hacer furor entre los famosos el año pasado y que sigue en sus horas más altas.

EFE

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