El 17 de octubre se cumple el 40 aniversario del primer embargo petrolero árabe, que puso en marcha la Organización de Países Exportadores de Petróleo , cambiando radicalmente la industria automotriz Americana.

Algunos de los cambios fueron realmente patadas a la industria, con la llamada segunda crisis del petróleo en el 1979, pero todo empezó hace 40 años.

La crisis de la industria americana durante el embargo, comenzó con el auge de los fabricantes de automóviles japoneses.

En 1972, todas las marcas de importación combinadas realizaron un 13 por ciento de cuota del mercado de los Estados Unidos. Eso se disparó a un récord para ese entonces un 15,8 por ciento en 1975. Nunca miró hacia atrás. No sólo los japoneses, marcas alemanas (VW beetle) también recibieron un impulso cuando sus motores pequeños, pero poderosos, consiguieron una segunda mirada de los compradores.

Incursiones apresuradas, mal planeadas y mal ejecutadas en la fabricación de automóviles pequeños, demostraron ser devastador a la reputación de algunas marcas. Piense en los Cadillac Cimarron, Chevy Vega, Ford Pinto y Lincoln Versailles. Autos pequeños, mal hechos, que nunca pudieron competir con la llegada de los Japoneses.

El deseo de añadir un vehículo de combustible eficiente a la sala de exposición de los concesionarios, dio lugar a un aluvión de noviazgos entre automotrices. Los ejemplos incluyen Ford y Mazda, GM y Suzuki, Isuzu, Toyota, Fiat y Daewoo, y Chrysler y Mitsubishi.

Otro golpe fue la muerte de los autos del músculo (muscle cars) . Como los fabricantes de automóviles inicialmente lucharon para alcanzar los objetivos de ahorro de combustible, la potencia y el rendimiento se fue por la ventana, lo mismo que estos autos. El camino lo siguió las camionetas gigantes, que casi desaparecieron, reemplazada por la minivan.

Se puso el límite de velocidad a 55 millas por hora. Los límites ta insignificantes para la industria, significaron una derrota a la industria automotriz de los Estados Unidos, muy alejado al rendimiento de las autopistas Europeas como el Autobahn Alemán.

Todo esto dio un auge de la búsqueda de combustibles alternativos. La búsqueda de una mejor economía de combustible, para reducir las facturas del combustible y la llamada independencia energética, trajo diesel y etanol, y sistemas de propulsión alternativos, como los híbridos y los vehículos eléctricos que se han tardado décadas en estabilizarse, hasta casi sin lograrlo como se ha querido.

Muchos le llamaron el «Dia D», otros la década de la tragedia, pero lo que es cierto, la industria americana del automovil nunca volvia a ser la misma.