La Semana de la Moda de París marca el ritmo de la moda mundial, los diseñadores lo saben y cada año compiten en una carrera fashionista en la que se baten la todopoderosa Chanel, a manos de Karl Lagerfeld, Dior y el prometedor Raf Simons o el irreverente Marc Jacobs, en su última colección para Louis Vuitton, entre otros.

La Semana de la Moda de París declara su supremacía frente a las pujantes Londres y Nueva York con un nutrido y boyante calendario de propuestas. Cerca de cien diseñadores han transformado durante nueve días la Ciudad de la Luz en un auténtico campo de batalla fashionista, en el que nuevos y veteranos tratan de alzarse con el premio al desfile más impactante.

La capital francesa presume de ser la más internacional de las semanas de la moda y razón no le falta. Junto a valores seguros como Dior, Chanel, Saint Laurent, Vuitton o Valentino, se encuentra nombres de tierras lejanas como el nipÛn Issey Miyake, los holandeses Viktor and Rolf o el libanés Elie Saab.

Un auténtico crisol del diseño, en el que también hay hueco para la moda latina. Amaya Arzuaga -˙nica representante española-, y el chileno Octavio Pizarro -en el apartado de nuevos talentos Designers Apartment-, han llevado un año más sus propuestas a la que sigue siendo (y probablemente nunca dejar· de ser) capital de la moda.

Pero solo los grandes compiten por el premio a la mejor colección y al desfile más imponente. Eso sí, cada uno con su particular estilo.

EL REY, KARL LAGERFELD

La casa Chanel está acostumbrada a hacer un alarde de poder con sus desfiles, pero en esta ocasión ha optado por construir toda una alegoría al mundo del arte. Por una pasarela transformada en galería desfilaron modelos ataviadas con preciosos vestidos que guardan el legado de Coco, pero miran al futuro.

El icónico traje de chaqueta de ‘tweed’ en rosa pastel, jalonado por diseños en blanco roto y coronado con una serie de vaporosas siluetas de seda confeccionadas en un print semejante al juego de los oleos en la paleta del pintor, han conformado uno de los desfiles más alabados de la semana de la Moda de París.

Como novedad, los complementos han tenido un especial protagonismo con un amplio y variado abanico de opciones: estridentes gafas con visera, el icónico bolso “2.55” de cadena reinventado en plástico y vivos colores, y modernos guantes de ganchillo al estilo del ‘kaiser’.

LA EXPECTATIVA, RAF SIMONS

El chico de vanguardia está en manos de una de las más tradicionales casas de costura francesa, y mucho se espera de su renovación.

Menos espectacular que sus anteriores propuestas, el diseñador belga ha buceado de nuevo en los archivos del maestro para crear una propuesta dulce a Íntima, rebosante de feminidad. Rosa bebé, azul celeste, y desconcertantes estampados han empapado sofisticados vestidos de coctel.

La textura de los tejidos ha jugado un papel protagonista, en una propuesta donde Simons ha ideado preciosos trampantojos con pliegues y superposición de telas. Lo mejor, los vestidos de coctel-noche que dialoga con los volúmenes y los estampados de flores, y alguna que otra maravillosa reinvención de la mítica silueta ‘Bar’.

LA DESPEDIDA DE MARC JACOBS

Jacobs ha dicho adiós a Louis Vuitton tras 16 años al frente de esta firma, y lo ha hecho con un desfile que condensa el legado que ha transmitido a una de una de las más tradicionales marcas de lujo francés.

Un tiovivo, escaleras mecánicas, ascensores de hierro forjado o un reloj de estación -todos ellos protagonistas de sus anteriores desfiles-, han estado presentes en la despedida del estadounidense.

En un ambiente gótico, dominado por el color negro y surrealistas tocados de plumas pétreas, Jacobs ha presentado piezas formadas por rejillas y brocados azabache para las que ha tomado como punto de partida los oscuros relatos de Edgar Allan Poe. Una mágica noche de funeral, en la que no ha faltado el toque “punk” de cadenas en bolsillos, las botas con hebilla, que acompañaban siluetas búho.

EL CONTROVERTIDO HEIDI SLIMANE

Poco le queda que decir a los detractores del Slimane. Con esta quinta colección al frente de la prestigiosa casa francesa, los adeptos se multiplican y las ventas también, y es que el exitoso lenguaje del diseñador franco-italo-tunecino gusta.

Con una estética glam-rock, el diseñador ha dejado estupefacto a propios y extraños con sus habituales pantalones pitillos y chaquetas masculinas, acompañadas por corbatas minúsculas.

Esta silueta ha estado intercalada con escotados vestidos de escaso largo, y en los que el más controvertido de los diseñadores de la pasarela francesa ha decidido poner la nota de color. Estampados de labios rojos sobre fondo negro, rosa de pedrería, verde esmeralda y azul ‘kleyn’ en vaporosas telas han armado delicadas piezas para mujeres atrevidas.

EL NUEVO, ALEXANDER WANG EN BALENCIAGA

Con dos colecciones al frente de la firma de origen español, ya no es posible hablar de Wang como el sustituto de Nicolas GhesquiËre.

El creador californiano desprende seguridad en una colección estructurada a la vez que ligera, tejida en tonos pastel y blancos rotos, donde la silueta estrella es el top con manga visera y la minifalda o short rígido.

Una brisa oriental y deportiva se derramó sobre la pasarela convertida en mangas quimono y cuellos cerrados, mientras que el romanticismo floreció en cócteles con volantes paralelos y simétricos.

EFE

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