Para el almuerzo de este domingo después de misa, la tía Filomena se preparó un sancocho “trifásico” –a base de tres carnes y verduras- como para chuparse los codos. Mientras la parentela cuchareaba en respetuoso silencio, el tío Epaminondas presentó el informe de Naciones Unidas sobre “los países más felices del mundo”.

  • El estudio abarcó 156 países –aclaró el tío- ¿Alguien tiene idea cuál es el país más feliz?

La tía Filomena gritó: “La gente más feliz del mundo vive aquí, en Estados Unidos”.

Todos miramos al tío Epaminondas con la ilusión de confirmar la alegre sospecha de la vieja.

  • Lo lamento Filomena, Estados Unidos ocupa el puesto 17.

  • ¿17? No puede ser, cretino. Si millones de mexicanos cruzan la frontera hacia el norte en busca de felicidad.

  • Filomena, los trabajadores que cruzan la frontera buscan chamba, no felicidad. De acuerdo a este estudio, México es más feliz, que su vecino del norte, pues México ocupa el puesto 16.

  • Epaminondas querido, ¿no estarás leyendo ese informe al revés? Recuerdo que cuando eras bebé te desplomaste de la cuna. ¿No será que ese golpe en el coco te desarrolló una dislexia y ahora trastocas el orden de lo que lees?

  • La lista es clara. Los cinco países más felices del mundo están ubicados al norte de Europa: Dinamarca, Noruega, Suiza, Holanda y Suecia.

  • Mijo, pero frente a Estados Unidos, esos países son enanos. Los criaron con “chiquitolina”. ¿Cómo pueden ser felices con semejante tamaño?

  • Filomena, no estamos hablando de erotismo. El tamaño nada tiene que ver con la felicidad. Una Nación es feliz por el equilibrio de su economía, los ingresos de su gente, su acceso a los servicios de salud, la estabilidad política, la expectativa de vida saludable, la libertad de tomar decisiones y la solidaridad de su gente.

  • ¡Explíquese bien, joven!

-Filomena, hay Naciones grandes que son infelices, debido a la pobreza, la corrupción, la intolerancia política y racial, los bajos niveles de educación, el desempleo, la crisis económica persistente, la violencia, el difícil acceso a los servicios de salud y, en especial, por la prevalencia de enfermedades mentales.

  • ¿Y Estados Unidos podría ser la nación más feliz del mundo? –preguntó la prima Lastenia.

  • Claro, si recuperamos los valores que inspiran el “sueño americano”. Ese impulso que nos motiva a luchar en busca de mejores oportunidades… pero las inequidades raciales nos paralizan. La pasada Recesión nos castigó a todos, pero de manera desproporcionada. Los asiáticos perdieron el 54% de su riqueza, los negros el 53%, mientras nuestros paisanos hispanos se empobrecieron en el 66%, todo lo anterior en comparación con los blancos que solo perdieron el 13%. Querida Filomena ¿entendiste?

  • Positivo, cretino ¡Ya entendí! Está claro. Este país será el más feliz del mundo cuando nos gobierne “el partido del té”, cuando acaben con el Obamacare, le compremos a China su “Gran Muralla” para instalarla en la frontera sur, y cuando elijamos a Ted Cruz como nuestro monarca vitalicio.

VERBATIM

“Hay países tan pobres que sólo tienen dinero”

Por: © 2013 Armando Caicedo

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