CHICO, CALIFORNIA.- El mexicano Sergio García podrá pasar a la historia como el primer abogado indocumentado que ejercería como litigante en Estados Unidos.

Al haber pasado los 3 requisitos primordiales: el examen de responsabilidad profesional, la prueba de la barra de abogados de California y el examen de carácter moral, este egresado universitario sólo está espera que entre en efecto, a partir del 1 de enero del 2014, la AB 1024, la cual ya fue aprobada con la firma del gobernador Jerry Brown.

En entrevista para El Latino, adelantó que la segunda ronda de argumentos ante la Suprema Corte de California tendrá lugar el próximo 15 de noviembre, y a partir del 1 de enero del año próximo, la misma tendrá 90 días (3 meses) para emitir su resolución, una decisión que tendría que darse antes del 2 de abril.

La propuesta AB 1024 fue presentada por la asambleísta, originaria de San Diego, Lorena González.

En torno a la iniciativa aprobada, primero, por los asambleístas por 91 votos a 9 y ratificada con la firma del ejecutivo estatal, González dijo: “la AB 1024 cumple la promesa que le hicimos a los ‘dreamers’ (soñadores), quienes han trabajado y estudiado mucho para pasar el examen de Derecho, y que ahora quieren la aprobación para hacer su vida como abogados”.

Sergio, una nativo del Distrito Federal con 35 años de edad, este ejemplar hijo de Albertina García y Salvador Covarrubias se recibió como abogado de la modesta Universidad de Leyes Cal Northern el 9 de mayo del 2009, y tiene cuatro años pugnando porque se le permita ejercer su profesión, una lucha que califica como “una tremenda odisea” .

Pero en esta odisea revela un dato que lamenta: “es triste que el Consulado de México ha brillado por su ausencia, y sólo refleja hipocresía, pues sólo cuando los diplomáticos y los políticos se dieron cuenta de cómo ha crecido esto, resulta que ahora soy el hijo consentido, cuando nunca me han apoyado”.

El asunto, sin embargo, que ha ocupado la atención mundial, como lo demuestran, en su opinión, las llamadas que le han hecho la difusión no sólo periodistas estadounidenses sino Australia, Brasil, España, la publicación del caso en el New York Times, y muchos otros, ha rebasado los formalismos de la separación de poderes.

Sergio García, cuyo apellido paterno es Covarrubias, pero recuerda que decidió no usarlo porque un profesor de la conservadora preparatoria Durham batallaba en pronunciarlo y él no hablaba inglés, aplicó para la ciudadanía bajo el patrocinio de su padre Salvador, un residente legal que llegó a Estados Unidos desde México, en 1995.

Pero la autorización nunca llegó, a pesar de haber sido traído cuando tenía17 meses de edad, y haber aplicado para una visa como residente legal cuando tenía 17 años de edad, que es el mismo tiempo en el que Sergio ha pagado puntualmente sus impuestos.

El joven quién forma parte de una familia de 6 hermanos (tres hombres y tres mujeres) y quien reside con sus padres en la comunidad de Chico, California, recuerda que cuando iba a la escuela primaria en la ciudad de México levantaba uno de su pies, “pero no lo hacía para jugar ni balancearme, sino porque traía los zapatos rotos”.

Su caso es excepcional, pues debido a su buen carácter moral, la Barra de Abogados de California lo ha apoyado plenamente y lo recomendó ante la Suprema Corte de California para que ésta determine si le daría licencia para ejercer la profesión. Este es un hecho que no tiene precedente, pues es la primera ocasión que la Barra recomienda a un abogado indocumentado para ser admitido.

Aunque Sergio recibió la noticia de la aprobación de la iniciativa por la legislatura y el gobernador con gran emoción, pues “me he quitado un peso de encima porque en un año se me vinieron diez encima físicamente y hasta me salieron canas”, fue muy claro al señalar que ha optado por cambiar el optimismo por cautela, y esperar la decisión de los 7 miembros de la Corte Suprema.

No obstante en lo jurídico, Sergio no ve mayor problema para que la respuesta le sea favorable “me preocupa lo político, pues (en la justicia de California) prevalecen criterios “muy conservadores”, pues en lo estrictamente legal, “el caso está ganado”.

Al recordar que la periodista mexicana María Elena Salinas, con quien ha mantenido una estrecha amistad, ha caracterizado su lucha por el derecho al libre ejercicio de su profesión al margen de su estatus migratorio, como “la lucha de David Vs. Goliat”, dijo que espera se apruebe la reforma migratoria, se reconozca el esfuerzo “de los dreamers”, se deje a un lado la hipocresía e insistió en que mantendrá los pies sobre la tierra.

Horacio Rentería

Ellatinoonline.com