Peleando con su madre controladora. Una visita inesperada de su suegra. El hombre con el que sale olvidó su cumpleaños…y su nombre. La prima Lisa, que está decidida a repoblar el mundo post-apocalipsis zombi, va a tener aún otro bebé. ¿Qué hace usted? ¡Celebra con una buena bolsa de papas fritas grande por supuesto! Salvo que haya habido un agujero al fondo de la bolsa, porque de ninguna manera se las ha podido comer todas. A pesar de todo, todo el mundo sabe que las bolsas están medio llenas de aire de todas formas.

¿Suena como usted? Confieso que en el pasado hubo algunos momentos en que tan pronto como sentía mi presión arterial subir, corría al refrigerador para calmar mis nervios. Yo sé que no estoy sola. Para muchas de nosotras, las vidas se centran en la comida. Las separaciones, hacer las paces, los aniversarios y especialmente las fiestas significan que hay comida, y mucha de ella en nuestros platos. También la comida se convierte en nuestra gran fuente de consuelo durante nuestros momentos más débiles saboteando cualquier plan de pérdida de peso que tengamos. ¿Sabe usted cuál es la diferencia entre el hambre física versus el comer emocional?

El comer emocional

• Se presenta repentinamente y fuertemente por una comida especifica.

• No se satisface con la barriga llena.

• Una se siente culpable, avergonzada y apenada después de comer.

Hambre física

• Se presenta gradualmente.

• Puede ser satisfecha con una variedad de comida.

• Una para de comer cuando una está llena, sin sentimientos de culpa después.

¿Está lista para romper otro hábito en este lunes de motivación? Aquí tiene lo qué algunos expertos recomiendan hacer:

• Identifique los desencadenantes. Después, busque nuevas maneras para poner en libertad ese incremento súbito en su estrés (no rebase el máximo de sus tarjetas de crédito). No puede controlar a otra gente, solamente su reacción hacia ellos. Encuentre otra manera de alimentar sus sentimientos. Lea un libro malo. Intente una nueva clase de ejercicio.

• Mantenga un diario personal de comidas. A veces cuando le devuelve la mirada en blanco y negro, patrones de comportamiento emergen entre su humor y la comida que come.

• ¡Duerma! ¡PUF! No puedo enfatizarlo lo suficiente. Está estresada, ansiosa y ¿además falta de sueño?

Si todavía siente que no puede controlar esas ansias, obtenga asesoramiento. Este es el motivo por el que existe, porque usted no es la única y hay profesionales que pueden ayudar a reencaminarla.

Este lunes de motivación demos un paso adelante para reinventar nuestra salud. ¡Afrontemos nuestras emociones en vez de comerlas!

Dr. Helen Troncoso escribe en su blog http://helentroncoso.com/.