Cuando tus hijos están chiquitos, es fácil darles órdenes simples acerca de lo que pueden y no hacer durante las fiestas. Por un lado, muchas de las decisiones (desde lo que se van a poner hasta dónde y cuándo van a comer) las tomas tú. Por otro, como todavía están chicos, la verdad es que se entretienen con cualquier cosa.

El problema surge cuando dejan de ser pequeños y pasan a esa difícil etapa de la adolescencia. De repente, se quieren poner lo que les da la gana, quieren estar pegados a sus teléfonos inteligentes y creen que ayudar no es cosa de ellos.

Si estás familiarizada con lo que aquí escribo, tal vez estos consejos te puedan ayudar a pasar las fiestas en paz en compañía de tus hijos adolescentes.

Primero que nada, si tienes un adolescente en casa, aprende a tratarlo como tal. Es decir, aunque todavía no es un adulto, en definitiva, ya no es un niño, así que no le hables como si aún lo fuese.

En cuanto a su vestuario durante las fiestas, trata de ser un poco más flexible. Deja que se ponga una prenda que no sea tan elegante, siempre y cuando la combine con una que si lo sea. Por ejemplo, se puede poner unos jeans con un blazer. Recuerda que está tratando de definir su identidad y la manera en la que se vista es una forma de hacerlo. Te aseguro que obligarlo a que se vista de la forma que tú quieres no es una buena idea.

Recuérdale que tiene que ayudar, pero explícale que hacerlo todo tú solita es imposible. Deja que escoja con cual tarea te quiere ayudar y una vez que la cumpla no te olvides de agradecerle. Aunque, al final de cuentas, debería ser su deber, no pierdes nada diciendo gracias.

De antemano, avísale que le pedirás a todos los que se sienten a la mesa que dejen sus teléfonos inteligentes en otro lado, ya que la idea es compartir en familia. Esto puede que se le haga muy difícil, pero si ve que es una regla para todos por igual, entenderá que no es nada contra él.

¡Felices Fiestas!