San Diego.- Cerca de 150 personas se reunieron en ambos lados de la valla fronteriza que separa Tijuana y San Diego para celebrar la vigésima edición de la “Posada Sin Fronteras”, un acto simbólico que busca evidenciar el drama de la separación de familias a causa de las deportaciones de indocumentados.

La jornada ha reunido a activistas y organizaciones proinmigrantes, a ambos lados de la valla de metal levantada en el Parque Amistad, durante la cual los asistentes han cantado, rezado y recordado a los migrantes fallecidos en su intento de cruzar la frontera.

El acto de hoy, como todas las posadas navideñas, se basa en una tradición de raíz religiosa muy arraigada en México y que recuerda el peregrinar de María y José en su búsqueda de un lugar para alojarse mientras esperan el nacimiento de su hijo Jesús.

“La idea es pedir ‘posada’ a las autoridades americanas para los migrantes”, explicó a Efe Esmeralda Siu, portavoz de la Coalición Pro Defensa al Migrante, uno de los organizadores del evento.

Siu señaló que desde hace unos tres años, a causa de las restricciones en la otorgación de permisos para cruzar la frontera, así como por el levantamiento de un muro más alto en el área, las organizaciones mexicanas y estadounidenses que participan en este acto deben permanecer cada una en su respectivo lado.

“El muro de metal no nos permite darnos la mano ni saludarnos, solo nos permite vernos y oírnos”, explicó Siu.

Por esa razón, a diferencia de años anteriores, los asistentes no pudieron compartir bebidas ni platos típicos con sus pares del otro lado, en especial ante la significativa vigilancia que en esta ocasión desplegaron los agentes de la Patrulla Fronteriza.

Durante la jornada, algunos inmigrantes y personas que pretendieron cruzar la frontera, compartieron sus testimonios, y se leyeron los nombres de algunos fallecidos en su intento de alcanzar tierra estadounidense.

En el lado de Tijuana, los organizadores compartieron dulces, tamales y Champurrada, la bebida tradicional en las épocas navideñas en México.

A lo largo del evento, desarrollado bajo un cielo azul y un clima cálido, se vivieron algunas escenas emotivas protagonizadas por familiares que no logran reunirse desde hace años a causa de la condición migratoria de alguno de ellos.

“La Posada sin Fronteras” ha servido en ese sentido para que los asistentes resalten la necesidad de una reforma migratoria que permita regularizar la situación de los once millones de indocumentados que residen en Estados Unidos.

ServiciosElLatino