Con todo respeto por la memoria de ese hombre providencial, que fue Nelson Mandela, no puedo dejar de exclamar: ¡Qué funeral tan divertido!

Pero claro, 91 jefes de Estado reunidos en el estadio Soccer City de Johannesburgo se dejaron contagiar por la euforia de las 60mil personas que cantaron y bailaron de alegría, exaltando la vida ejemplar y maravillosa de Mandela.

Desde todas partes del planeta, millones de personas seguimos la transmisión de televisión, hasta concluir que la figura más destacada de la ceremonia fue el gordo, que trabajó como intérprete para los sordos.

Güey no pasaste desapercibido. Con esa pinta de caricatura y tu manoteo exagerado…te convertiste en mi héroe. Nadie como tú ha descrito la realidad de lo que realmente somos en este mundo: una parranda de locos de remate.

En un comienzo pensé que el gordito dirigía el parqueo de los autos que llegaban al estadio, pero en seguida me percaté que practicaba los movimientos que recomienda el “Curso de Kung Fu por Correspondencia” que me regaló Santa cuando yo tenía once años.

Qué personalidad la del gordito. No se dejó impresionar por la presencia de tantos miles de famosos, ni por el hecho que pronunciaron discursos en diez lenguas diferentes. El tipo se robó el show, incluso por encima de Obama, Raúl Castro el Presidente de Francia y el Primer Ministro británico.

Por esa vía alcanzó -no sólo lo que se conoce como “mis quince minutos de fama”- sino que, además, batió todos los récords: las cámaras de televisión dieron fe de “sus cuatro horas de gloria”.

Ante actuación tan divertida, yo quedé como los sordos: ¡sin palabras!

Pese a las burlas que le han caído, alzo mi voz en su defensa. ¡Qué gran actor este güey! Por ese papel que improvisó frente a millones de telespectadores, durante varias horas, en diferentes lenguas, (excepto la de los sordos), …Hollywood debería nominarlo para un Oscar como “mejor actor secundario”.

Unos opinan que el intérprete no sabía de qué estaba “hablando”, en cambio, otros, como el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, le agradecen su torpeza, porque el gordito no se tomó la molestia de traducirle a los sordos del mundo los abucheos de los 60 mil sudafricanos descontento que chiflaban cada vez que la imagen de su presidente, aparecía en las pantallas del estadio.

Si el presidente Obama se dio la mano con su “enemigo” Raúl Castro… si

la viuda de Mandela, Graca Machel, y su ex esposa Winnie se regalaron un prolongado abrazo… es porque el espíritu de reconciliación y perdón de Nelson Mandela estaba presente en el estadio.

El único delegado oficial que politizó el funeral, fue el senador Ted Cruz que se retiró del estadio, ofendido por el gesto de Obama con Castro. (Para tranquilidad del mundo, el único que se percató de su retiro fue el propio Ted Cruz)

En memoria de Mandela, hagámonos los sordos ante los errores cometidos por el intérprete. ¿Qué más le podemos exigir por los $150 dólares que le pagaron?

(fin)

VERBATIM

“Nada se olvida más despacio que una ofensa y nada más rápido que un favor”

Por: © 2013 Armando Caicedo

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