Washington.- Pese a que 2013 finalizará sin la aprobación de una reforma migratoria integral, líderes de diferentes organizaciones a favor de esa iniciativa destacaron la semana pasada que el movimiento “ganó” este año más que en los anteriores.

Rudy López, representante del Movimiento por una Reforma Migratoria Justa (FIRM), dijo a EFE que nunca antes se había logrado que la propuesta de ley saliera del Senado de Estados Unidos.

“Tenemos suficientes votos para poder aprobarlo en la Cámara de Representantes”, dijo el líder comunitario.

“Son 26 representantes los que han dicho que están a favor de un camino a la ciudadanía. Muy diferente a como estuvimos un año antes”, agregó.

La iniciativa del presidente estadounidense, Barack Obama, de no deportar a los familiares indocumentados de militares estadounidenses, es otro de los triunfos obtenidos durante un 2013, en el que los grupos intensificaron su activismo a favor de la reforma, afirmó el dirigente.

“Además, el Ayuno por las Familias ha unido el movimiento y lo ha llevado a un nivel más profundo sobre el verdadero sufrimiento de nuestra gente”, agregó López, quien ayunó durante 22 días en el Mall de Washington, como parte de un reciente esfuerzo por lograr la aprobación de la ley de reforma migratoria.

El representante comunitario mencionó que dos de cada tres personas en el país están a favor de regularizar a los más de 11 millones de indocumentados que se calcula que en la actualidad residen en Estados Unidos.

“¿Cuando se había visto esto?”, dijo López a EFE luego de participar en una conferencia telefónica con medios de comunicación, denominada “Cómo el Movimiento de Inmigración ganó en el 2013 y volverá más fuerte en el 2014”.

El director ejecutivo de Casa in Action, Gustavo Torres, afirmó en la conferencia telefónica que los líderes del movimiento en todo el país cuentan con que la reforma migratoria se apruebe en 2014.

“No vamos a detenernos en ningún momento, ya que millones de familias y comunidades se siguen desgarrando, quedándose niños solos, sin sus padres, y mucha gente sigue muriendo en el desierto tratando de venir a este país en busca de una mejor vida”, mencionó.

La huelga de hambre es el esfuerzo más reciente de los activistas a favor de los derechos de las personas sin documentos legales.

El presidente Barack Obama, incluso, acudió a finales de noviembre a las carpas que habían montado los activistas, junto a la primera dama, para respaldar su reivindicación.

El vicepresidente Joe Biden, así como el secretario de Agricultura, Tom Vilsack; el secretario de trabajo, Tom Pérez; el jefe del Estado Mayor, Denis McDonough; la directora del Consejo de Política Interior, Cecilia Muñoz, y la asesora presidencial Valerie Jarrett, también hicieron una visita rápida a los manifestantes.

Con la huelga de hambre, los manifestantes pretendían que el liderazgo republicano de la Cámara de Representantes enviara al pleno un proyecto de reforma migratoria debido a que la iniciativa cuenta con los 218 votos necesarios para ser convertida en ley.

El presidente de la Cámara Baja, John Boehner, en tanto, ha sido renuente a programar la votación sobre la medida que ya aprobó el Senado en el segundo trimestre, y ha optado por una propuesta fragmentaria.

Los defensores de la regularización migratoria han dicho que los avances obtenidos durante el año han sido muy positivos, pero que no dejarán de presionar hasta lograr la aprobación del proyecto de regulación masiva.

El jueves, en medio de las protestas de activistas en el Capitolio, el presidente del comité judicial de la cámara baja, el republicano por Virginia Bob Goodlatte, dijo que este asunto tendrá la máxima prioridad en 2014.

El texto del Senado prevé conceder la nacionalidad estadounidense a los indocumentados, bajo condiciones estrictas y al finalizar un periodo transitorio de al menos 13 años.

La mayoría de los representantes republicanos se han negado a debatir el proyecto de la reforma migratoria integral.

Desde que Obama llegó a la Casa Blanca, en 2009, el promedio anual de deportaciones ascendió a 400.000, una cifra sin precedentes, según los datos oficiales.

EFE

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