La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) está instrumentando un plan voluntario para la industria a fin de descontinuar ciertos antibióticos que se usan para mejorar la producción de alimentos.

Los antibióticos se añaden al alimento o al agua que ingieren el ganado vacuno, los cerdos, las aves y otros animales para consumo humano, a fin de ayudarlos a subir de peso más rápido o a que necesiten menos comida para hacerlo.

Como todo uso de medicamentos antimicrobianos, ya sea en seres humanos o en animales, contribuye a desarrollar una resistencia a los mismos, es importante emplear estos fármacos sólo cuando sea médicamente necesario. Gobiernos de todo el mundo consideran a las bacterias resistentes a los agentes antimicrobianos como una gran amenaza para la salud pública. Es más probable que las enfermedades causadas por las cepas de bacterias resistentes a los fármacos sean potencialmente mortales cuando las medicinas empleadas para tratarlas pierden su eficacia.

La FDA está abordando el problema de la administración de antibióticos “de importancia médica” a los animales para consumo humano con fines de producción, tales como acelerar el crecimiento o hacer más eficaz la alimentación. Estos medicamentos se consideran importantes porque también se usan para tratar enfermedades en los seres humanos y podrían no funcionar si la bacteria que atacan se vuelve resistente a los efectos del medicamento.

“Tenemos que ser selectivos en cuanto a los medicamentos que administramos a los animales y cuándo los administramos”, afirma el Dr. William Flynn, médico veterinario, subdirector de Orientación Política del Centro de Medicina Veterinaria (CVM, por sus siglas en inglés) de la FDA. “La resistencia a los agentes antimicrobianos tal vez no sea del todo prevenible, pero tenemos que hacer lo posible por frenarla”.

La FDA está publicando un documento guía final que explica cómo las empresas farmacéuticas veterinarias pueden colaborar con la dependencia para eliminar de manera voluntaria de entre los usos aprobados de sus productos farmacológicos antimicrobianos de importancia médica las indicaciones de aceleración del crecimiento y mejoramiento de la eficacia de la comida; ycambiar los usos terapéuticos de estos productos, de disponibles sin receta médica (OTC, por sus siglas en inglés), a la condición comercial que exige supervisión veterinaria.

Una vez que los fabricantes lleven a cabo estos cambios de manera voluntaria, los productos correspondientes podrán entonces administrarse a los animales para consumo humano únicamente con el propósito de tratar, prevenir o controlar enfermedades por orden o prescripción de un veterinario acreditado.

Fármacos principalmente en el alimento animal

Flynn explica que todos los medicamentos que se ven afectados por este plan son productos antibacterianos. Hace ya tiempo que fueron aprobados por la FDA para propósitos de producción (para acelerar el crecimiento, por ejemplo), así como para el tratamiento, control o prevención de enfermedades en los animales. Aun hoy en día, dice, no se entiende del todo cómo es que estos medicamentos hacen que los animales crezcan más rápido. Los fármacos se añaden principalmente al alimento animal, aunque a veces se hace al agua que beben los animales.

Las bacterias evolucionan para sobrevivir a lo que amenaza su existencia. Tanto en los seres humanos como en los animales, incluso los usos terapéuticos apropiados de los antibióticos pueden fomentar el desarrollo de bacterias resistentes a los medicamentos. Cuando ingresan al abasto de alimentos, semejantes bacterias pueden transferirse a las personas que ingieren la comida derivada del animal tratado.

La dependencia pide a las empresas farmacéuticas que, en los próximos tres meses, notifiquen a la FDA de su intención de llevar a cabo de manera voluntaria los cambios recomendados en la guía. Con base en los plazos establecidos en la misma, estas empresas tendrían entonces tres años para acabar de poner en práctica estos cambios.

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