Desde el momento en que el peso y agua derivados del bebé y del embarazo comienzan a acumularse en el cuerpo, comienza el planeamiento interno (casi automático) de cómo y cuál será la manera más efectiva de perderlo luego de que haya nacido el bebé. Y aunque cada cuerpo y los factores alrededor de cada embarazo son diferentes, existen pasos básico a seguir para que pierdas el peso que no te pertenece y para que recuperes el peso que tenías antes de quedar embarazada.

Lo importante, antes que nada, es que durante el embarazo aceptes ese nuevo peso y disfrutes por completo de los nueve meses de gestación sin juzgarlo. Una vez que haya nacido tu bebé, y tu vida haya comenzado a tomar cierto ritmo y rutina, puedes comenzar a concentrarte en tu cuerpo y en lo que tienes que hacer para perder el exceso (si tuvieras). Si no sabes o no estás segura por dónde empezar, esta guía fácil y rápida te ayudará a recuperar en menos de lo pensado tu figura y hasta a mejorarla.

1) Olvídate de las dietas

Esto no quiere decir que comas cuánto y lo que quieras sino que no te excedas innecesariamente, y que consumas calorías saludables y de fuentes sanas. Recuerda que tu cuerpo no sólo esta trabajando fuerte para reparar sino para alimentar a tu bebé.

La clave aquí es que evitas los azúcares procesados, carbohidratos simples (arroz, pan, pasta blanca), y grasas. De las grasas las recomendables y necesarias son las que hallarás en el coco, aguacate, nueces, semillas y aceite de oliva extra virgen.

Para mantener el metabolismo activo y el azúcar controlado, come pequeñas porciones durante el día en lugar de comidas grandes sólo una o dos veces al día. Para ello, selecciona snacks o bocaditos para consumir durante el día que sean sanos, ya sea fruta, yogurt, nueces, etc. Y recuerda, que lo que tu comes, se lo pasarás a tu bebé si le das el pecho.

La otra manera de controlar los antojos y bajones de azúcar es incorporar súper alimentos a tu dieta—aquellos ricos en nutrientes como vegetales, frutas, semillas. Pero nada procesado ni artificial.

2) Descansa

Sonará ilógico porque como madre lo que más te faltará es descansar, pero dormir es clave para reparar, curar, y para evitar atacar los azúcares y carbohidratos. Cuanto más cansada estés, más te pedirá tu cuerpo comer alimentos altos en calorías para mantenerte andando. Si puedes tomar siestas durante el día, hazlo. Las siestas son altamente reparadoras y necesarias cuando el sueño de la noche no el suficiente o es interrumpido repetidamente.

3) ¡Muévete!

No, no necesitas anotarte en un gimnasio o clases de aeróbico. Simplemente moverte un poquito más. Como caminar por unos 20 minutos diarios (aprovecha para salir, tomar aire y conectar con la naturaleza o el mundo exterior), usar las escaleras en lugar del ascensor, o simplemente hacer yoga. Con tan sólo pequeños pasos que tomes verás cambios increíbles de manera rápida (por supuesto, siempre acompañado de una dieta sana).

A medida que te vayas sintiendo mejor y con más fuerza y recuperada del parto, puedes ir agregando más tiempo y esfuerzo. Y si no quieres más que salir con el cochecito y tu niño a caminar por 20-30 minutos, haz sólo eso. Si buscas algo más, también puedes incorporar algunas pesas en tu rutina diaria. Y si te da pereza siquiera salir con el cochecito, busca la complicidad y compañía de otra mamá—salgan juntas.

¿Sabías que dar el pecho quema muchas calorías? Unas 500 calorías al día, de hecho algunas mujeres pierden todo su exceso de embarazada con tan sólo dar el pecho. Eso sí, deben cuidar lo que comen para no agregar calorías extras.

Lo importante es que hagas lo que hagas, recuerda siempre respetar tus necesidades y límites, y siempre escuchar a tu cuerpo.

4) Hidrátate bien

Es de vital importancia que mantengas tu cuerpo hidratado para una eliminación adecuada además que ayuda a mantener el metabolismo activo y los antojos bajo control. La mejor manera de saber cúanta agua debes tomar es guiándote por el color de la orina. Si está oscura, debes beber más agua. El color debe ser limpia. No esperes a tener sed para tomar agua—a ese punto, dicen los médicos, es cuando el cuerpo ya está deshidratado.

4) Socializa

Si perder el exceos de peso lo ves como una misión imposible, o un proyecto gigante como subir el Everest, ese es el momento cuando debes pedir ayuda y apoyo, o consejos. Y no necesariamente me refiero a ayuda profesional porque éso sólo lo sabrás tu si lo necesitas o no, pero me refiero a buscar la solidaridad y compañersimo de otras madres que saben lo que estás pasando, o que ya lo pasaron y pueden darte consejos útiles, o bien para hacer cosas juntas así sientes el empuje e inspiración para hacerlo. No sólo ganarás amigas, compinches y confidentes, sino que algo que tal vez como algo que “debes hacer” lo verás como algo divertido y perder peso no será ya un tema que te estrese lo cual ayudará a que lo pierdas más rápido aún. Relajarse es parte de ayudar al cuerpo a curar, reparar y darle la oportunidad de hacer su trabajo sin presión y de manera sana y orgánica.

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