El cáncer es en gran medida prevenible y, si se detecta a tiempo, curable. La clave de la prevención es la vacunación, y la de la detección oportuna se reduce a dos pruebas. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) es la responsable de evaluar la seguridad y la eficacia de estas medidas, y determinar si las aprueba o no antes de que puedan tomarse en los Estados Unidos.

El cáncer cervical es un cáncer que se forma en el cérvix, que es la parte más baja y estrecha del útero que conecta con la vagina, y es causado por el virus del papiloma humano (VPH). En los Estados Unidos se presentaron aproximadamente 12,000 nuevos casos de cáncer cervical y 4,000 fallecimientos en 2013, según cálculos del Instituto Nacional del Cáncer.

Las pruebas de

Papanicolaou y del VPH

Las dos pruebas para la detección del cáncer cervical son la de Papanicolaou (o de citología vaginal) y la del VPH.

Según Shyam Kalavar, un citólogo (experto en la examinación de células en el microscopio) de la FDA, el Papanicolaou se usa para detectar anormalidades en las células obtenidas del cérvix (el cuello del útero) que podrían convertirse en cáncer cervical si no se tratan como es debido.

Cuando los resultados de un Papanicolaou muestran anormalidades, es necesario darle seguimiento o hacer pruebas adicionales. Las pruebas de seguimiento pueden incluir la del VPH, para detectar la presencia de las cepas del virus con más probabilidades de causar cáncer, o una biopsia de la cérvix. Existen más de 100 cepas diferentes de VPH, y no todas causan problemas de salud.

“Si el cáncer cervical se detecta a tiempo, es más fácil de tratar”, señala Kalavar. Como esta forma de cáncer por lo general es indolora, una mujer puede tenerla y no saberlo, lo que vuelve mucho más importante hacerse una prueba.

El Papanicolaou no es 100% infalible, y el cáncer cervical puede pasar desapercibido en un número reducido de casos. Sin embargo, generalmente toma años, si no es que décadas, para que las células anormales se conviertan en cáncer cervical. Las pruebas de Papanicolaou periódicas —como recomiendan las pautas de la Sociedad Americana Contra el Cáncer, la Sociedad Americana de Colonoscopía y Patología Cervical (ASCCP, por sus siglas en inglés) y la Sociedad Americana de Patología Clínica, de 2012— deberán identificar los cambios a tiempo para su tratamiento.

En el método de Papanicolaou original (conocido como el método convencional), las células que se obtienen raspando la abertura de la cérvix se colocan sobre un portaobjetos y se examinan en el microscopio, explica Kalavar. Sin embargo, en los últimos 15 a 20 años, las pruebas de Papanicolaou líquidas y automatizadas, en las que la muestra se coloca en un líquido antes de depositar las células en el portaobjetos para examinarlas con el microscopio, han reemplazado en gran medida la prueba original. En la actualidad existen dos pruebas líquidas aprobadas por la FDA disponibles en el mercado.

Pero, independientemente del tipo de Papanicolaou usado, una mujer también puede hacerse una prueba para detectar la presencia de cepas de VPH de alto riesgo; un proceso conocido como “prueba combinada de Papanicolaou y VPH”. Es menos probable que la prueba combinada no detecte una anormalidad que la de Papanicolaou por sí sola. Las mujeres tal vez deseen hablar de esta alternativa con su profesional de la salud.

Prevención mediante

la vacunación

La FDA ha aprobado dos vacunas para prevenir el cáncer cervical: Gardasil and Cervarix. Según la Dra. Marion Gruber, PhD, directora de la Oficina de Investigación y Evaluación de Vacunas, “ambas inmunizaciones son preventivas y funcionan igual que otras vacunas que previenen las enfermedades ocasionadas por virus y bacterias, en el sentido de que la vacuna activa al cuerpo para que produzca anticuerpos (sustancias que combaten las enfermedades) para proteger contra la infección”.

Fuente: FDA